Está acostumbrada a que la gente se limite a las apuestas fáciles, porque en estos días en que la gente no se saca las manos de los bolsillos, nadie espera la palmada de consuelo.
martes, 5 de julio de 2011
jueves, 19 de mayo de 2011
Libertad para LEER
Hoy comienza en la Plaza Francia de Altamira una de mis iniciativas favoritas: el Festival de la Lectura de Chacao. Durante diez días ensayamos en un espacio caraqueño cómo sería este país si la divisa fuera leer. Ahora que está tan de moda preguntar la estupidez de si el libro electrónico va a desplazar al digital, no puedo evitar pensar que si finalmente todos los libros se convirtieran en pulpa de papel y a la gente dejara de importarles quiénes son Cervantes, Hugo o Woolf, quedaría el ánimo de gente como los que hacen hoy festiletura. Tesón y dedicación como la de ellos salvará la literatura del espectro de la farandulización de la cultura.
martes, 22 de febrero de 2011
Sade, más que libertino, ilustrado
Sí, como Michel Foucault explica en su Historia de la Sexualidad, desde el siglo XVII existe una obsesión tal en occidente con el sexo que se termina creando un discurso alrededor de la sexualidad, entonces el Marqués de Sade (1740-1814) no era realmente un marginado, un sucio libertino. Por eso Donatien Alphonse François (Marquis de Sade) famoso por escribir pornografía filosófica y con frecuencia violenta, que pensaba que la obtención del placer personal era e principio más sagrado. Pero si nos detenemos a pensar un poco su época él era un hombre bastante coherente con su época –un verdadero heredero de la Ilustración. Y s sólo esta conexión con su momento histórico lo que lo hace universal y despierta las sensibilidades de académicos modernos desde Teodoro Adorno a Simone De Beauvoir.
lunes, 21 de febrero de 2011
La perversión de Julia Kristeva
Nunca había pensado durante suficiente tiempo qué es lo que me gusta tanto de los ensayos de Julia Kristeva. Pero lo interesante de la escritura es que siempre hay una idea que te ataca, entre la sucesión de párrafos y el extenso bosque conformado por millones de letras, no importa cuán cansado estés. Con Poderes de la perversión, que lo leo por segunda vez, me acaba de pasar algo así. Allí acabo de descubrir que la autora búlgara no realiza un estudio de la femineidad, sino de la marginalidad, en la que el sujeto revolucionario, femenino o masculino, es capaz de irrumpir en el orden simbólico y distorsionarlo.
Lo abyecto que yo tomo de Kristeva explica también por qué me intereso con igual pasión por la investigación feminista que por la búsqueda de lo real sórdido en la literatura venezolana. Si yo siento, como mujer que mi discurso es marginal y abyecto, ¿por qué no voy a poder ser capaz de discernir el discurso de otros en mi otredad que sufren la misma marginación?
martes, 25 de enero de 2011
Amor
En aquella época se me hacía difícil entender cómo dos seres tan disímiles habían encontrado coincidencias para unirse en matrimonio, y por mucho tiempo pensé que había sido una de esas insólitas casualidades que al destino le gusta urdir. Más tarde supe que, más que una eventualidad, a ellos los había juntado el cruce entre una coyuntura política y una necesidad social. Ahora que lo pienso mejor, sin embargo, me parece que lo único que tiene la suficiente fuerza como para unir a personas así es una mezcla extravagante de necesidad con fascinación mutua, una aberración que los imbéciles llaman amor.
sábado, 14 de febrero de 2009
Fragmentos de una carta al primer amor...
Una vez me importunaste con la pregunta de quién había sido mi primer amor. Con vergüenza me callé lo que ha debido de enorgullecerme: que no hubo hombre antes de ti. Me apenaba mi currículum vacío frente a la retahíla de vidas que tú conociste en otras. Mentí. Mentí y fue como seguir callada. ¿Cómo iba a decirte que antes de tenerte sólo poseía las brumas de historias inconclusas? Tenía miedo de que me hallaras insulsa. Escoge a un héroe de novelitas rosa o a cualquier imbécil que se te antoje en una plaza. Esos fueron mis amores; vacíos de sentido, fértiles en decepciones.
(...)
Sufriríamos aparte los vértices de nuestras soledades, pero entenderíamos que nuestra relación estaba signada para trascender, pero no para durar.
(...)
Perdóname amor, y que sea esta carta sin destinatario mi condena por la negativa a lanzarme irremediable y ruidosamente en las olas de tu pasión,
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Crédito Imágen: http://img507.imageshack.us/img507/6514/20051206162338beso1cq0.jpg
lunes, 2 de febrero de 2009
Tiempos aparte

El tiempo es una magnitud física que permite ordenar secuencias de hechos, estableciendo un pasado, un presente y un futuro. ¿Entonces qué quiere decir que los tiempos de dos personas no coincidan?
Si se conocen es que comparten la fulana “magnitud física”. Decir que difieren en “los tiempos” es una manera retórica de decir que no se entienden. O que se entienden, peor que no quieren las mismas cosas. Y eso no es un error de coincidencias de sus “tiempos” (o sucesiones de sus hechos íntimos), es un error de objetivos individuales. Es una manía tautológica del hablar decir que una relación no resultó porque no estaban en momento distintos. Yo no me lo creo, que me vengan con otra excusa. Porque si se quiere a otra persona, aunque sea un poquito, los tiempos, son lo de menos.
Lo más valioso del correr “del tiempo” es que uno avanza por la vida en las dimensiones espaciales y temporales intersectando a otros que viven sus propias dimensiones. El amor es justamente la ventana que se abre entre ambos espacios. Y si no tuvieran tiempos coincidentes, nunca se hubieran podido encontrar. A la postre, en el mundo cotidiano, el que implica pararse todas las mañanas cuando el reloj grita en código morse que hay que ir a trabajar, el símbolo del tiempo es un aparato de arquitectura complicada diseñada para que uno organice el día en función de prioridades. Si se vive en tiempos aparte, las prioridades son diferentes, entonces, ¿Para qué abrir ventanas entre quienes no tienen el mismo modo de ver la vida?
Sin excusas ni medias palabras: si no tienen el mismo tiempo ahora, no van a tener las mismas primacías nunca. Nada de culpar a las magnitudes físicas de asuntos que son específicos de las almas humanas.
Crédito de la imagen: http://www.ocompras.com/images/2008/04/reloj-sol-luz.jpg