viernes, 8 de abril de 2011

Inteligencia

Distinta a otras que exponen su pedantería intelectual como un trofeo, ella no acumula fechas de acontecimientos, nombres de directores de cine o títulos de libros en su cerebro. Sabía que era imposible conocer a todos los escritores del mundo, haber visto el universo entero de películas producidas en el último siglo o determinar qué días valía la pena recordar sobre otros, así que no se interesaba en nada de eso. Tan humilde era que ni siquiera hablaba. En el ruido de la calle vertiginosa y de la comunidad altisonante, su silencio era mi bálsamo y mi escuela.

miércoles, 6 de abril de 2011

Pasar callado

No le gusta verlo pasar así, silencioso y meditabundo. Cosida sobre la cara lleva esa expresión que a ella le crispa la rabia. Pasa y ni siquiera repara en que ella esta allí, tejiendo. Lo mira callada. Él ni siquiera la mira silencioso. Ella lo conoce y esa no mirada le basta para saber que algo pasó. Sabe también que fue él mismo quien causó el daño. Pero esta vez hay algo distinto. Y piensa que con todo lo bien que lo conoce, ella misma nunca ha sabido lo que duele su maldad.

jueves, 24 de marzo de 2011

Perplejidades de autor

“Escribo porque soy una persona que vive lleno de perplejidades que sólo se resuelven en la ficción”

Juan Carlos Méndez Guédez

martes, 8 de marzo de 2011

La otredad, erotismo y Georges Bataille

Aunque me parece profundamente complicado y de una oscuridad innecesaria, el pensamiento de Bataille, por lo menos en lo pertinente al erotismo, me sobrecoge por vincular la sexualidad con la cima de la experiencia humana a través de “una posible continuidad vislumbrada en el ser amado”, la verdadera e irrenunciable unidad con el otro. Aunque por sus ideas de la comunión con la otredad, sus escritos apunten a la comparación del acto sexual con la experiencia mística, Bataille no se hubiera obsesionado tanto con el tema de no considerarlo cotidiano. Es en la idea de la banalidad del sexo y la profundidad de la experiencia compartida donde el filósofo sorprende a los autores actuales por la vigencia de sus planteamientos.

lunes, 7 de marzo de 2011

De nuevo Sade

Más que una excepción en el panorama intelectual de su tiempo, el Marqués de Sade describe a cabalidad el iluminismo que le tocó vivir. Como noble, este libertino encarnó el poder de su clase frente a sus súbditos y a la Revolución Francesa a la cual se unió al final, fue además uno de los escritores más visibles de la literatura pornográfica que comenzó a proliferar en el siglo XVII y su experiencia sirvió para producir discursos que permitieron normar comportamientos sexuales.