miércoles, 18 de febrero de 2015
Kobo Abe y la ficción científica
viernes, 7 de junio de 2013
Entiéndame (aunque yo no pueda)
domingo, 7 de abril de 2013
Una reflexión mínima de Martín Caparrós
domingo, 26 de agosto de 2012
El ADN Sentimental
martes, 6 de marzo de 2012
El lugar de la literatura (Santiago Gamboa)
Santiago Gamboa, UDP Dossier
(Revista de la Facultad de Comunicación y Letras dela Universidad de Chile)
viernes, 2 de diciembre de 2011
Fernando Iwasaki y Marcos Giralt Torrente
martes, 30 de agosto de 2011
Mary Shelley: lo abyecto, la sociedad y cumplir un año más…
Su filosofía personal y literaria coloca la mejoría social en el ejercicio responsable del poder político. Si bien yo no creo que pueda existir seriedad alguna en la política ni que la sociedad sea perfectible, a menos que se transformen las torcidas mitologías internas sobre las que cada ser humano ha construido su visión de la vida, tengo fe en lo mismo en lo que Mary: que la literatura tiene un una virtud transformadora y que en la comprensión de lo marginal se encuentra el sustento de comunidades más justas.
Dejo aquí, al vuelo dos citas suyas:
"Es difícil creeer que el destino del hombre sea tan bajo que le lleve a nacer sólo para morir"
NOTA:
Otra cosa que celebrar: !Esta es la entrada 101 del blog! :)
martes, 16 de agosto de 2011
Criticar como escritor
Ricardo Piglia
jueves, 14 de julio de 2011
La premura de Roberto Arlt
Roberto Arlt
sábado, 30 de abril de 2011
Ernesto Sábato: Palabras de aliento
Con estas palabras de aliento habló Ernesto Sábato en el año 2002 –después del 11 de abril, después de la huelga general— a los venezolanos:
“He venido hasta acá a mis 91 años, cuando todo paso es un precipicio, a compartir con este querido pueblo latinoamericano. La angustia ante el desamparo, la violencia, la miseria de este hermoso continente que supo gozar de una fauna, de una flora, de una riqueza mineral que lo convirtió por siglos en objeto de codicia y explotación. Con una población a la que permanentemente rinde homenaje, con la permanente fidelidad a sus valores enraizados milenariamente en un sentimiento sagrado de la vida. Capaces de abnegación, de resistencia ante el infortunio, el hambre y la enfermedad. A ellos, a toda la sufriente población de este continente, mi emocionada admiración. Como ustedes saben, vengo de un país que pertenece a esta misma tierra americana y que ha caído de la situación de país rico, riquísimo, (yo en mi juventud la conocí como la séptima potencia del mundo) a ser hoy una nación arrasada por los explotadores y los corruptos, los de adentro y los de afuera. Como la mayoría de nuestro continente, hundido en la miseria, sin plata para cubrir las más urgentes necesidades de salud y educación, exigido por las entidades internacionales para reducir más y más el gasto público siendo que no hay ya ni gasas ni los remedios más elementales en los hospitales, cuando no se cuenta ni con tizas ni con un pobre mapa en los colegios.”
¡Descansa en paz y alúmbranos desde el más allá!
viernes, 22 de abril de 2011
Calvino, Morábito, Roche Rodríguez
"Italo Calvino decía que el libro más auténtico de un autor es el primero, que a menudo no es su mejor libro, pero es aquel que lo refleja más profundamente, porque obedece a un impulso genuino de expresión que en los siguientes libros se irá atenuando, sustituido por el oficio y la costumbre. Antes del primer libro no hay nada. Sobre todo, no hay otro libro que, con su presencia, determine el carácter de los libros que habrán de seguirle. Es por eso, agregaría yo, que el primer libro es el que corre más riesgo de ser el último, porque en todo primer libro late el deseo de decirlo todo y luego callarse. Los siguientes libros son la prueba del fracaso del primero, pero también la explicación de ese fracaso. Así, fracasando, es como un escritor se conoce a sí mismo y se da a conocer. El autor de un único libro será siempre un acertijo, un ser inclasificable. Su libro lo retrata profundamente, tan profundamente, que sólo a través de sus libros siguientes, que amortiguan ese resplandor inicial, logramos hacernos una idea de su singularidad".
Su palabra vaya por delante y su sino me permita cerrar mi tormento.
domingo, 17 de abril de 2011
El diario de Zambra
jueves, 24 de marzo de 2011
Perplejidades de autor
“Escribo porque soy una persona que vive lleno de perplejidades que sólo se resuelven en la ficción”
Juan Carlos Méndez Guédez
domingo, 27 de febrero de 2011
Superioridad e inferioridad
“Que uno se sienta superior a otro no le hace superior. Pero sentirse inferior a alguien sí le hará ser inferior a él”.
Álex Grijelmo, La punta de la lengua
sábado, 12 de febrero de 2011
Sobre la belleza en Menéndez Salmón
“Para quien, como es mi caso, concibe lo divino como un fantasma de la consciencia y reduce el misterio teológico a un misterio antropológico; para quien descubre en la Historia un vértigo sin dirección ni sentido, carente de cualquier asomo de finalidad; para quien asume que la realpolitik no es otra cosa que la más alta manifestación del maquiavelismo entendido como cosmovisión, el horizonte de consuelos se reduce, acaso, a uno solo: la belleza, cuyo culto es la forma más incruenta de idolatría conocida”.
miércoles, 9 de febrero de 2011
Joaquín Marta Sosa y la religión
Joaquín Marta Sosa, un bardo a quien admiro, acaba de publicar dos poemarios: Gangia y Campanas de Nogueira. Acá una reflexión suya que es simple y dramática:
“Lo propio de la religión es licuar el poder para que desaparezca y que estemos todos en pie de igualdad frente a un hecho que es completamente desinteresado, en el sentido de que ni viene ni te lleva a ninguna parte, sino que viene y te lleva a ti. Esa es la idea de lo sagrado: tú formas parte de un cosmos que es sagrado: Tú eres sagrado, los otros son sagrados”
miércoles, 19 de enero de 2011
Ricardo Piglia, sobre Latinoamérica
martes, 14 de diciembre de 2010
Balsas, pantanos y mareas
“La embarcación proverbial del latinoamericano es la balsa, que no tiene proa ni popa. El cuerpo de agua de nosotros no es ni el mar ni el río, es el pantano; ni lo bastante húmedo para alimentarnos, ni bastante firme para sostenernos”.
Ignacio Padilla, autor de La isla de las tribus perdidas