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viernes, 10 de febrero de 2012

Mathilda, William y Mary

A través de una antigua amante suya, Maria Reveley, William Godwin recibió en 1820 el manuscrito de Mathilda para su publicación. Se trataba de una novela de Mary Shelley, en la que un padre enamorado de su hija se suicida causando el retiro y, finalmente, la muerte de la joven que se “creía manchada por el amor ilícito que había inspirado”. Godwin, uno de los pensadores liberales que más escándalos causó entre los siglos XVIII y XIX –antes de que la época Victoriana uniformara la moral inglesa–, se negó a sacarlo a la luz pública. El tema de la pasión entre padre e hija le pareció repugnante e insistía en que debía publicarse solo si incluía un prefacio en que se aclarara que la protagonista no había cometido incesto. Ninguna de sus críticas a la obra de su hija se conoció más que por biógrafos posteriores. El relato, por fin, llegó a las librerías en 1959 casi un siglo después de la muerte de su autora.
Las censuras de nuestra familia, a veces, son peores que las de nuestros críticos más execrables.

martes, 30 de agosto de 2011

Mary Shelley: lo abyecto, la sociedad y cumplir un año más…

Pocas de las casualidades que construyen de mi vida me producen tanta emoción como esta de haber nacido las misma fecha –aunque más de 300 años después– que Mary (Wollstonecraft) Shelley. Feminista, narradora y mujer admirable en lo profesional y humano, Mary hizo un aporte a la literatura que apenas ahora ha comenzado a tomarse en cuenta en la crítica occidental. Ya era hora.
Su filosofía personal y literaria coloca la mejoría social en el ejercicio responsable del poder político. Si bien yo no creo que pueda existir seriedad alguna en la política ni que la sociedad sea perfectible, a menos que se transformen las torcidas mitologías internas sobre las que cada ser humano ha construido su visión de la vida, tengo fe en lo mismo en lo que Mary: que la literatura tiene un una virtud transformadora y que en la comprensión de lo marginal se encuentra el sustento de comunidades más justas.

Dejo aquí, al vuelo dos citas suyas:

"Es difícil creeer que el destino del hombre sea tan bajo que le lleve a nacer sólo para morir"


NOTA:


Otra cosa que celebrar: !Esta es la entrada 101 del blog! :)