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miércoles, 29 de octubre de 2014

Las novelas, el régimen y el escritor (Otra de Kundera)

Nacido en la República Checa en 1929, Milan Kundera fue al principio un entusiasta de la ideología comunista y se unió al partido de esta denominación cuando aún era joven, a finales de la década de los cuarenta. Pero en la década de los años cincuenta tuvo frecuentes problemas. La dirigencia del partido lo condenaba por hacer lo que hacen los escritores: proponer puntos de vista propios y autónomos. Esta situación se profundizó cuando el autor publicó su primer poemario, en 1953. Casi una década después, en 1962, quiso publicar su primera novela y sus desavenencias con el régimen fueron definitivas.
En La broma la vida de un joven en la Checoslovaquia comunista queda arruinada cuando la policía del Estado intercepta le escribe a una novia en una postal una ironía que comienza con la frase: “El optimismo es el opio del pueblo”. Durante seis años, la censura checa previno la publicación de este libro, que finalmente llegó a las librerías en 1967, meses antes de que estallara en 1968 la Primavera de Praga, movimiento cultural reformista del que Kundera era uno de los líderes intelectuales. No es raro, entonces, que esta obra se convirtiera en la más importante de esa temporada y la primera que salió de las librerías tan pronto los tanques enviados por Stalin para apagar la protesta se asentaron en la capital del país europeo.
Como castigo, le quitaron al escritor su puesto de profesor en la Academia de Artes Dramáticas. Entonces se dedicó a lo que otros colegas en su situación: a matar tigres. Más de un lustro después pudo volver a la vida intelectual, pero fuera de su país. Así, en 1975 se convirtió en profesor invitado de la Universidad de Rennes en Francia. En 1979 le fue revocada la nacionalidad checa debido a la publicación ese año de El libro de la risa y el olvido, el segundo que editaba en ese país; el primero fue La vida está en otra parte (1973). Desde entonces vive en Europa.
La broma, aquel libro suyo que tantos problemas le causó, se reeditó después del éxito arrollador que adquiriera en la década de los ochenta La insoportable levedad del ser. Desde la década de los años setenta este autor vive en Francia. Apenas hace una década se permitió en su país natal la venta de La insoportable levedad del ser, su bestseller. Kundera, se imaginarán, ya no tiene ánimos para volver a su país. Tiene 85 años de edad.




lunes, 1 de septiembre de 2014

Milan Kundera, al centro

“Me veo a mí mismo como uno de los últimos artistas de la gran cultura centroeuropea, que está a punto de ser masacrada. Porque lo que está pasando en Europa Central es precisamente la masacre de su cultura. Imagine que a principios de siglo la cultura centroeuropea era el verdadero centro de la cultura europea. Todo proviene de allí: el psicoanálisis, el estructuralismo, la dodecafonía, el teatro del absurdo... Todo ello está a punto de terminar porque esta parte de Occidente está incluida en otra civilización, el Este. El choque cultural es aún más fuerte que el político”, dijo Milan Kundera en una de las últimas entrevistas que concedió hace unos 30 años. Y cuánta razón tiene todavía.

martes, 29 de abril de 2014

Una reflexión optimista por el día mundial del libro

Dice el lugar común que la esperanza es lo último que se pierde.
Ahora que a la obligación de las editoriales a pedir un certificado de insuficiencia o de no producción nacional ante el Ministerio de Comercio para conseguir dólares Cadivi se le suma la imposibilidad de las imprentas para obtener papel, el sector vive su amenaza más grande: que debido al incremento colosal y súbito del precio de los libros –en 6 meses ha subido en 50%–, se revierta el gran logro de la literatura nacional en las dos décadas más recientes: sumar lectores.
Habrá quienes que tachen de optimista, pero resulta que obsesionados con los asuntos más urgentes de nuestra crisis política y financiera, los venezolanos hemos dejado de leer las buenas noticias. En 2012, la Encuesta del Comportamiento Lector, Acceso al Libro y la Lectura en Venezuela, publicada por el Centro Nacional del Libro revelaba que 82,5% de los consultados dijo leer algún tipo de publicación y 50,2% señaló su preferencia por los libros. El estudio concluye que en el país se leen anualmente entre 2 y 4 libros per cápita, lo cual, contrastado con datos del estudio del Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe, titulado Comportamiento del Lector y Hábitos de Lectura: una Comparación de Resultados en AlgunosPaíses de América Latina, coloca a Venezuela por encima de Colombia y México, naciones donde se leen 2,2 y 2,9 publicaciones promedio al año, y la equipara con las cifras de Brasil.
Si en Venezuela las cifras de adquisición de publicaciones son comparables a las otros países con tradiciones literarias más fuertes, como Colombia y México, qué duda cabe que cuando la tormenta política pase y la situación económica se estabilice podamos ver también nuestra tradición literaria fortalecida por la cantidad de personas interesadas en leer-se.


lunes, 21 de enero de 2013

Con Nothomb todavía temblando


Quizá era la única que no había leído aún Estupor y tembloresEstupor y temblores de Amélie Nothomb, pero la semana pasada el destino me comprobó lo que explica Juan Villoro en El libro salvaje: que los lectores, más que encontrar libros, son encontrados por ciertas publicaciones. El caso es que estaba yo dándome La buena vida y cayó entre mis manos este título que en castellano va por la décima edición. Se trata de una novela brevísima sobre las vicisitudes de una joven belga trabajando en una empresa de consumo masivo en Japón. El título es especialmente revelador de la trama porque con “estupor y temblores”, debían dirigirse los subalternos al emperador en la época de los samuráis y es una actitud que ahora estructura la complicada ética empresarial de Japón. La narración se estructura sobre un hilo dramático sin saltos narrativos hacia pasado o futuro y está narrada en primera persona del singular, lo que contribuye a evidenciar su carácter autobiográfico del texto de la autora belga nacida en Kobe (Japón) en el año 1967. A ratos una parábola y otras una caricatura demasiado simplificada de la sociedad japonesa, Estupor y temblores seduce por el humor salvaje de la autora. Pero no es esto lo que hará que su sabor se quede varios días con el lector; es que la descripción de Nothomb de su superiora inmediata ––que a ratos parece crítica, pero la mayoría de las veces señala un embeleso propio del enamoramiento–– señala la relación dual con el poder (y con los poderosos) que, aunque queramos negarlo, tenemos todos. Y en el fondo de aquellos jefes intransigentes (y de los jefes de los jefes intransigentes) que describe la belga, cualquiera podrá reconocer sus traumas laborales, transcurrieran estos dentro o fuera de la inaccesible cultura asiática.

lunes, 17 de septiembre de 2012

Malos libros

A veces, cuando leo una mala novela o una colección de cuentos intrascendente, y especialmente cuando la publicación está firmada por una mujer, me pregunto: ¿y si yo escribiera así y no me he dado cuenta aún? ¿Y si estoy condenada a escribir mal? Entonces soy tan dura con la obra ajena como fuera con la propia. Cuando la prosa se hace insoportable me da insomnio. ¿Y si estamos condenados a convertinros en nuestras pesadillas? O peor... ¿a sufrirlas en vigilia?

jueves, 5 de abril de 2012

Cine de escritor


Amanecí pensando en el fenómeno de la perdurabilidad. Anoche, una cifra me acompañó a la cama: en 2006 se presentaron en el país 14 películas venezolanas, el doble que el año anterior. Sin embargo, por más que trato, cuando comienzo a contar directores de cine nacional, no paso de los dedos de una mano, y eso porque a muchos los conozco personalmente. En el caso de la literatura también ocurrió algo por el estilo. En un mercado agobiado por la difícil adquisición de dólares preferenciales, las editoriales trasnacionales, por fin, volcaron la mirada a los autores nacionales. Y comenzó lo que los periodistas nos regodeamos en llamar el boom literario nacional. Y ahora me parece que no era ningún boom. Cuatro años después pueden verse los resultados. No tengo nada en contra de que se publiquen muchos libro y de que se estrenen muchas películas, pero me pregunto ¿cuántas serán perdurables? En el caso de los libros si hay (pocos) ejemplos notables en este sentido que ahora no voy a enumerar, pero que quedarán allí. De esto, lo que verdaderamente me preocupa son los creadores de una sola obra. Mucha de esa bonanza creativa de años anteriores se refería a artistas emergentes que probaban suertes con la ópera prima. ¿Y después de la primera obra qué? Justamente esa primera presentación a la sociedad debería servir para despojarnos de pruritos y permitirnos continuar creando. Claro que sería una estupidez pretender que alguien trabaje proponiéndose obras perdurables. Pero no se puede hablar “autor” o de “cine de”, hasta que no proliferen las obras individuales que atestigüen una visión particular de la realidad. ¿No les parece? Por eso, creo que existe una gran diferencia entre los escritores y los autores.

martes, 6 de marzo de 2012

El lugar de la literatura (Santiago Gamboa)

"¿Dónde está la obra literaria? No en el libro. El libro es un objeto formado por papel y tinta que en sí mismo no tiene nada de artístico. La obra literaria está cifrada en el libro, y existe, adquiere vida a través del lenguaje, en la imaginación del lector"

Santiago Gamboa, UDP Dossier
(Revista de la Facultad de Comunicación y Letras dela Universidad de Chile)

viernes, 10 de febrero de 2012

Mathilda, William y Mary

A través de una antigua amante suya, Maria Reveley, William Godwin recibió en 1820 el manuscrito de Mathilda para su publicación. Se trataba de una novela de Mary Shelley, en la que un padre enamorado de su hija se suicida causando el retiro y, finalmente, la muerte de la joven que se “creía manchada por el amor ilícito que había inspirado”. Godwin, uno de los pensadores liberales que más escándalos causó entre los siglos XVIII y XIX –antes de que la época Victoriana uniformara la moral inglesa–, se negó a sacarlo a la luz pública. El tema de la pasión entre padre e hija le pareció repugnante e insistía en que debía publicarse solo si incluía un prefacio en que se aclarara que la protagonista no había cometido incesto. Ninguna de sus críticas a la obra de su hija se conoció más que por biógrafos posteriores. El relato, por fin, llegó a las librerías en 1959 casi un siglo después de la muerte de su autora.
Las censuras de nuestra familia, a veces, son peores que las de nuestros críticos más execrables.

jueves, 9 de febrero de 2012

Empatía

Escribir nos hace mejores personas, porque nos obliga a establecer empatía con todos los seres que creamos, aunque sea con lo más abyectos.

martes, 7 de febrero de 2012

Vampiros y lobos

Pensándolo bien, me incomoda que hoy el animal con el que se le asocia al personaje literario que encarnan el conde Drácula y lord Ruthven sea el roedor volador al que llamamos vampiro, que aunque sea un chupa-sangre más o menos digno, tiene una imagen muy parecida al miserable murciélago come-frutas. Si me preguntan, creo que al única asociación coherente de los personajes literarios citados, en el margen de lo humano y lo sobrenatural, es el lobo. Pero ya Hollywood se aprovechó de la cercanía entre el licántropo y le vampiro para crear un nuevo estereotipo que imprimir sobre franelas y cachuchas: el del hombre lobo. Así, parece que tenemos que conformarnos con masticar aquellas ideas prefabricadas y asumir que, con toda su majestuosidad y su relación con la nobleza, este par de personajes, cuando desaparecen es porque se convierten en ese chiste con alas que atraviesa la noche.

sábado, 28 de enero de 2012

Editar y navegar en EEUU

Llama la atención que en el esquema editorial estadounidense lo que menos interesa es la literatura. A esta conclusión llega cualquiera que se pasea por la lista de materias que abarca cualquiera de los dos Master (M.A) en Edición más prestigiosos de ese país: el de la Universidad de Columbia y el de la de Nueva York. En ninguna de las dos se discute sobre géneros literarios; ni tan siquiera sobre las posibilidades mercantiles de las novelas, los cuentos o los ensayos.

jueves, 15 de diciembre de 2011

Narciso literario

La literatura a es la patria de los descendientes de Narciso. La lectura es, en cambio, el río donde se bañan los humildes.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Bibliofilia

Tomó la primera hoja y la arrancó del libro que se rehusaba a devolver al lugar de donde lo había tomado. La acción se marcó por un breve sonido sostenido, como el de un zarpazo sobre el aire. Dobló la hoja por la mitad cuidando de que el borde de un lado y del otro se correspondieran perfectamente y, para asegurarse de que quedara bien doblada, presionó su dedo pulgar e índice a lo largo del nuevo borde. Así doblada, la rompió. Dos hojas quedaban ahora en sus manos. Por instinto, se le hizo más fácil meterse a la boca primero el pedazo de papel que tenía en la mano derecha. No le supo a nada. Al mojarse con la saliva, el papel se hizo aún más endeble y se redujo de tamaño en su boca mientras masticaba y lamía cada letra de las que estaban allí escritas. Luego, tragó. Cuando se introdujo en la boca el papel que tenía en la otra mano, sintió que le había absorbido la saliva casi entera de la boca. Tuvo sed. Pero tan metida estaba en su libro que no quiso moverse hasta la cocina. Alzó los ojos y se preguntó si sería cierto lo que el dependiente le había dicho: que esa sola pared tenía más de mil volúmenes. Antes de tragar la segunda hoja, supo que le esperaba un arduo trabajo.

miércoles, 17 de agosto de 2011

Buscar su lugar en el mundo (escrito)

Me paseo por los recorridos de la teoría femenina y siempre me da la misma impresión. Parece que, con su escritura, quieren imitar aquella que tanto critican, la de los hombres. Las dos corrientes que llevan la batuta en esto son la anglosajona y la francesa –no faltaba más, ¿no?–. La primera escuela intenta trazar la evolución de una literatura escrita por mujeres; la otra se preocupa por cómo el lenguaje construye la estructura patriarcal de la sociedad, en el caso de las feministas francesas. ¿No se parece esta écriture féminine (con sus “@”, sus terminaciones en masculino y femenino y con sus complicación de las oraciones) un poco a la écriture masculin? ¿Cuál de estas dos escuelas se preocupa mejor de cómo hacer semejante la experiencia de cadagénero?



viernes, 3 de junio de 2011

Cuentos de escritor

“El arte de narrar es un arte de la duplicación; es el arte de presentir lo inesperado; de saber esperar lo que viene, nítido, invisible, como la silueta de una mariposa contra la tela vacía.
Sorpresas, epifanías, visiones. En la experiencia siempre renovada de esa revelación que es la forma, la literatura tiene, como siempre, mucho que enseñarnos sobre la vida.” (Ricardo Piglia, ganador del Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos, 2011)

martes, 3 de agosto de 2010

Happy Birthday, Mr. Baldwin


James Baldwin, nacido el 2 de agosto de 1924 fue uno de los más conocidos precursores del movimiento de derechos civiles en Estados Unidos. Una cita del autor de clásicos contra el racismo como Another country (1962), Tell Me How Long the Train's Been Gone (1968) e If Beale Street Could Talk (1974): “Por encima del talento están los valores comunes: disciplina, amor, buena suerte, pero, sobre todo, tenacidad”. Y esat es mi favorita: “No puede cambiarse todo aquello a lo que te enfrentas, pero nada puede ser cambiado hasta que te enfrentas a ello”. (Esta es mi favorita). Para los interesados, sus libros que acabo de citar pueden encontrarse traducidos al castellano por las siguientes editoriales: Otro país. Barcelona: Versal, 1984; Dime cuánto hace que el tren se fue. Barcelona: Lumen, 1974 y Blues de la calle Beale. Buenos Aires: Sudamericana, 1974.


FOTO: Portada de la rvista estadounidense, Times.

Agosto, mes de escritores

Este mes está lleno de cumpleaños de los escritores que me gustan y de otros que no son precisamente mis favoritos. Apenas esat primera semana conmeoran su natalicio Herman Melville, nacido un primero de agosto de 1819 y James Balwin, nacido el 2 de agsoto de 1924. La chilena residenciada estadounidense, Isabel Allende --que por cierto no es de mis favoritas ;)-- cumplió ayer 68 años. Para comenmemorarlo, reproduzco acá uan entrevisat que le hice hace algo más de un año para el cuerpo de Escenas de el periódico El Nacional cuando estaba por estrenarse en The Biography Cahnnel un programa sobre su vida. Espero les guste y sea una buena manera de conmemorar sus fiestas. Si puedo, esta noche hago "posts" sobre los otros dos escritores nombrados en esta nota.
MRR
file://\Documents and Settings\mroche\Escritorio\Isabel Allende.htm

jueves, 27 de noviembre de 2008

Dios es escritor (Arpegios poéticos que rezan a la Soberbia del Humillado )


(Esto lo escribí en el 2005. Hoy lo reviso para entender cuál es mi idea del trabajo de un escritor. El sábado será el día del escritor, publico esto acá, mientras me lo pienso TODO bien)

“Escribir es intentar saber qué escribiríamos si escribiésemos” Marguerite Duras

Dios no escribe; habla –refutarán algunos. Cierto, no en vano El Génesis reza: “al principio fue el verbo”. Pero, ¿Qué escritor no es también un gran hablador? Parece evidente que la Creación fue la primera palabra divina. Los humanos conocemos el verbo divino por la merced de la palabra escrita ¿De dónde, si no, provienen las Sagradas Escrituras? Si Su verbo no estuviera en tinta, no existiría nada de lo conocido. Es desdichado, pues sabe que nunca terminará de editar su opus. No puede. Si escribe el punto final, no quedará personaje vivo; de eso se trata el Apocalipsis. Sólo los personajes hacen la Creación, como las pasiones humanas hacen los textos. Y si no están los personajes, ¿Quiénes quedarán para aplaudirle el epílogo?

En el comienzo de los tiempos, el Demiurgo vio su vocación amenazada por falta público. Entonces, fabricó al hombre para hacerlo eco de sus pensamientos. El Creador, como aquellos marcados por el sino de la pluma, narra con el único fin de verse en letras – “escribo para que me lean”, dice Enrique Vila-Mata. Quizás, Él sufra del mal que tantas veces se le atribuye a los genios: la soberbia. Necesita que le evalúen sus arpegios narrativos, alabándolos o vituperándolos, pero presentes en el imaginario de sus críticos, los seres humanos. Dios, como Vila-Mata, escribe para leerse, para entenderse en las pupilas de sus seguidores. Ante el temor de que los hombres celebraran su prosa por ser sus criaturas, Dios los llamó semejantes y les otorgó libre albedrío. Como añadido hizo de ese público la masa de personajes para su novela. Así comenzó a confeccionar la proeza definitoria de todos los buenos escritores: la independencia de sus personajes (y de sus críticos, ¡Bárbaro!).

Sólo la vocación estoica por narrar incidentes puede exhortar en alguno la tarea de construir un ambiente fuera de todo lo existente. ¡Pero el Creador hizo más! Mucho más. No sólo edificó un hábitat: confeccionó personajes que se hacen de y determinan a ese ambiente. Además, carente de otra referencia, tuvo que construir humanos a “su imagen y semejanza”. Nótese, empero, cómo Él usó la palabra “semejanza”, que parece atenuar la palabra “imagen”; una artimaña para que sus personajes no se creyeran dioses. “Semejantes”, no iguales. Parecidos por cuanto tienen su sino, la manifestación del Creador. Cualquiera que sea su distintivo individual es un aparte de su Santísimo Ser. Así, los cotidianos, los avaros, los generosos, los sensoriales, los pacatos, los vanidosos, los humildes, los iracundos, los flemáticos, los famosos, los solitarios, los desahuciados, los ortodoxos, los disconformes, los piadosos, los delincuentes… son imagen de y semejantes a Dios.

Lo dicen las Sagradas Escrituras: “Y creó Dios al hombre", Adán. En hebreo, la lengua originaria del verbo cristiano, “adám” significa “rojo”. Adán no es un nombre propio, sino el plural de la especie humana: la apariencia que ostenta el barro del que fuimos hechos todos. Como Adán, el plural de los seres humanos se hace semejante a Dios. Pero, aquellos, nosotros fuimos construidos en rojo encendido: el color del fuego y la sangre palpitante que corresponde a los sentidos vivos y ardientes, a las pasiones.

¿Qué sino eso significa la leyenda de la serpiente que ofrece el fruto del Árbol de la Sabiduría a Eva?

Nunca un ejemplo tan categórico. Dios crea un ambiente ideal para un cuento de hadas. Coloca allí a un personaje hecho para vivir bajo la marca de su complacencia; pero, por un descuido que parece más bien malicia literaria, le insufla el rojo de las pasiones. Entonces, Adán demanda una mujer para que le acompañe. Con ello, la criatura reconoce que es el personaje que construye las anécdotas sobre la tierra y su soberbia quiere alguien que le admire los eventos cotidianos, de la misma manera que él admira de Dios, su padre, los beneplácitos del Jardín de las Delicias. La soberbia misoginita de Adán pide alguien inferior a él. Dios acepta. Así: Eva, la costilla de Adán, se hizo fémina. Pero, si Adán es rojo… ¿De qué color nació Eva? Sabemos que su símbolo es la manzana. Pero eso es un adelanto de la historia.

En los borradores con los que Dios confeccionó el primer mundo (uno ideal, como ese que los hombres hoy llaman “Cielo”), creó personajes semejantes a Él en su divinidad: los ángeles. Estos proto-humanos engendrados bajo la inspiración de la Divinidad exaltada del Creador parecen purísimos. Purísimos en cuanto a la representación fehaciente de la emoción Celestial. Sobre un desgraciado calló la representación purísima de la soberbia. Con este rasgo creó Dios al primer gran antagonista de su narración: Luzbel, el ángel caído, cuya propia soberbia lo colocó sobre la tierra para vigilar a los seres humanos y recalcarles que son hijos del rojo, de “adám”. De allí que al desgraciado se le asocie directamente con la maldad, con lo exaltado, Belcebú, el de las múltiples representaciones. Es él quien le recuerda a los seres humanos que son de carne y sangre, en especial del bullente líquido vital.

Eva nada sabía de los borradores, ni de los escritores, ni de las soberbias cuando conoció a la serpiente, el reptil de Lucifer. Arrancó el fruto del árbol de la sabiduría. Mordió su manzana. Sus labios se tornaron carmines, su pelo se ensortijó sobre sus hombros, sus pechos florecieron, sus caderas se redondearon. Luego, invitó a Adán para hacerlo partícipe de su hallazgo. Él le hizo el amor hincado, en agradecimiento a su dádiva desinteresada. Luego se recostó en el árbol y esperó su castigo. Dos rasgos de todo buen texto narrativo: pasión e intelectualidad, acción y reflexión. Dios les condenó. Los hizo el primer héroe, destinado a ser semental de los hombres, personajes malditos, y la primera heroína, que pariría con sufrimiento los frutos de su pasión. O, por lo menos, así lo narran las versiones del pesimismo católico.

He allí la primera triquiñuela del Escritor: a cada quien le otorga su personalidad propia y los lanza sobre una constelación de las anécdotas para regocijarse con sus reacciones. Ya de antemano sabe, según las características de sus personajes cómo vivirán la historia (vida) y qué situaciones encarnizan el barro de sus pulsiones.
Su sello estilístico es construir sus personajes y dejar que cada uno se escriba su propia novela, porque no hay un hilo conductor específico en el texto narrativo, sino varios. Mientras se sabe que los personajes sometidos a situaciones extremas pertenecen a la tinta de José Saramago, los confrontados con sus pasiones a Fiódor Dostoievsky, los ahogados en sus propias reflexiones a Marcel Proust y los profundamente latinoamericanos a Gabriel García Márquez; los del Creador son de múltiples plumas, lo que hace del suyo un estilo fecundo.

Sus personajes se van hilando a la perfección en acción y reacción; unos llevan el motor de la novela, otros les siguen. Cada pasión genera un acontecimiento, que aunado a los artilugios narrativos de El Señor, crean redes de circunstancias en las que cada personaje revela su esencia en sus reacciones.

¡Pobre de este Dios desesperado! Acostumbrado a la perfección -pues es la superioridad misma- y obsesionado por la anécdota perfecta puso símbolos en cada detalle de su novela (la vida) para que sus personajes se reconozcan en sus propias metáforas por todas partes.

Por desgracia, el trabajo creativo de Dios nunca termina, vive sobre la marcha. El autor humano tiene la esperanza del descanso mortal, pero la eternidad no permite reposo. “Plantearse escribir es adentrarse en un espacio peligroso, porque se entra en un oscuro túnel sin final, porque jamás se llega a la satisfacción plena, nunca se llega a escribir la obra perfecta o genial, y eso produce la más grande de las desazones. Antes se aprende a morir que a escribir” (Vila-Matas). Para ser escritor hay que conocerse tanto, y mucho más, hasta hacerse un extraño que apunte hacia la universalidad.

La rutina artística no permite flojedades. Porque el autor se debe a sus lectores; en especial el Demiurgo, quien crea sobre la marcha las situaciones de sus personajes (y de sus críticos). Un escritor no ejerce nunca para sí mismo; sería un egoísta. Aunque desdeñe a su público, su trabajo atestigua cómo quisiere ser oído.

La voz del poeta debe retar su tiempo, porque él es, ante todo, un inconforme. Ponerse en blanco y negro es pensarse único y hacerse de la potestad de juzgar y juzgarse. Para ser testigo de su época debe quedar en viva carne, ostentando sus vísceras, desafiante.

En consecuencia, el arte de combinar palabras lleva inevitablemente a someterse a vejaciones. En el arte, como en la piel, se mezclan la sangre de las palabras y la pasión de las anécdotas. Sólo a través del ridículo propio se entienden las penas los tiempos. Nadie lo sabe mejor que los escritores, quienes avanzan desnudos y vulnerables entre las frustraciones de sus sociedades.

Los inconformes permiten que los humillen, pues eso les acerca a la miseria humana: sólo a través de la vergüenza, el común reconoce la humanidad. Lo único que iguala a todos los hombres son sus propias miserias. El caído es también una imagen semejante a Dios. Es una reflexión de la estampa divina, pero carece de rasgos sublimes; es vísceras descarnadas, expuestas para servir de retrato de la realidad. El escritor, entonces, debe dejarse caer, someterse ante las contradicciones de su tiempo, como sus congéneres y más que ellos, para su voz se encumbre entre los gemidos.

Por ello, el Demiurgo se inflige humillaciones constantes. Valga el ejemplo de su hijo, Emmanuel, manifestación de humana de su trilogía divina. O por lo menos del Dios de los cristianos, tal como lo creen los dos mil millones de personas que hacen de Jesús el centro de sus dogmas. Jehová y Alá tienen esquemas parecidos, unos mil doscientos millones de personajes más en la novela que es la vida y sus propios héroes apilados entre las páginas de sus libros santos.
Y el Dios cristiano bajó, en la carne de su propio hijo, para que los otros personajes de la novela lo zahirieran. ¿Cómo sería la historia que llamamos vida si sobre las piedras del Gólgota no estuviera derramada la sangre de Cristo? ¿Y si su santísimo ser no fueran tres manifestaciones?

Escribir es ser otro. Por eso, un rasgo de la vocación literaria de Dios es que tiene tres manifestaciones: Padre (razón), Hijo (pasión) y Espíritu Santo (idea). Todas sus manifestaciones son formas del arquetipo de quien está condenado a la seducción de la palabra. La razón del poeta hila la narración, que su pasión adereza con personajes vívidos, mientras las ideas se van colando entre los meandros de la anécdota literaria para dar proyección universal a lo impreso. ¿Cuál de los tres seres escribe?, ¿El racional, el apasionado o el didáctico?

domingo, 9 de noviembre de 2008

Entrevista con Junot Díaz (Ganador del Premio Pullitzer de Ficción 2008)


JUNOT DÍAZ
“El mundo es mucho
más híbrido que las novelas”
El autor de la colección de cuentos Negocios (Vintage, 1997) y La Maravillosa y Breve Vida de Oscar Wao (2008), novela ganadora del Pullitzer, habla de la experiencia del inmigrante dominicano

Michelle Roche R.

Alto, calvo, moreno e hispano hasta en sus maneras, Junot Díaz no tiene pinta del rock star de las letras norteamericanas que los críticos celebran. Pero cuando habla de literatura, esquivando la mirada, riendo incómodo y nombrando a “gringos” y “latinos” como si no perteneciera a ninguno de esos grupos, uno entiende por qué escribió una saga poblada de parias. Este inmigrante dominicano, llegado a New Jersey a los seis años, es el autor de La Breve y Maravillosa vida de Oscar Wao, pieza ganadora del premio Pullitzer de ficción 2008, el máximo galardón literario en Estados Unidos.
La novela transcurre en dos tiempos históricos: a finales del siglo XX en Estados Unidos y en la República Dominicana de los años 50s. Existen tres hilos narrativos. El primero es la historia de Oscar León, un dude obeso de sexualidad frustrada “que ostentaba su nerdiness como un Jedi llevaba su sable de luz… y soñaba con convertirse en el Tolkein Dominicano”. El segundo es la vida de su madre, Belicia Cabral, portadora del particular virus “la necesidad de emigrar” y cuya familia sufrió descrédito, cárcel y esclavitud en la época de Trujillo. La accidentada relación amorosa de Lola León, la hermana, y Yunior, el narrador, se suman a esta cosmogonía donde queda patente la dramática y heterogénea experiencia cultural de los inmigrantes dominicanos. “El inmigrante ilumina, de manera explícita, todas las antipatías que tiene una sociedad, por eso es el depositario de las ansiedades de las naciones, de la que sale y de la que entra,” explica el escritor.
Así, el sello de esta novela es la hibridez, la cual se hace patente, no sólo por la fragmentación del argumento, sino por el uso del Spanglish, los silencios narrativos o descripciones sumarias y por el desparpajo con el que mezcla hechos históricos de la región Latinoamericana con alusiones a la cultura pop norteamericana.
El uso del Spanglish para describir el working class hispano es uno de los logros de la novela. Por ejemplo, el tío Rodolfo –padre de tres hijos con distintas madres— para “resolver” la castidad de Oscar, aconseja: “Listen palomo: You have to grab a muchacha y méteselo. That will take care of everything. Start with a fea. Coge that fea y méteselo!”. Es una travesura intelectual del escritor: “antes, entender inglés era una posición privilegiada para el lector, pero aquí propongo un shift, donde es importante entender español”, explica Díaz.
Los silencios en la narración están escogidos con particular cuidado; a veces sólo esbozados por líneas en los momento críticos de la historia (— —), o por raudas descripciones de hechos violentos: la esclavitud de Beli, la violación de Lola o las palizas criminales en los sembradíos de caña –comunes durante y después de la era de Trujillo. Estos mutismos son la manera de describir la experiencia postcolonial: “El trauma crea silencio”, dice Díaz. “Compartimos una civilización que depende de eso. La primera reacción cuando te golpean es quedarte callado. Si te traumatizo, yo sé que van a pasar años antes de que puedas transformar ese trauma en lenguaje”. El silencio enmascara las dinámicas sociales que permiten la violencia: “that is insane”, concluye.
No es la primera vez que en la tradición literaria anglosajona se mezcla literatura con alusiones a la cultura pop, autores como Dave Eggers y Michael Chabon son buenos ejemplos. Sin embargo, lo que diferencia a Díaz es que además incluye la cultura popular de Latinoamérica. Como Oscar, Díaz –también criado en los suburbios de New Jersey entre comics, novelas de fantasía, películas de ciencia ficción y juegos de rol—representa la experiencia postcolonial y heterogénea de los hispanos en Estados Unidos.
“El mundo es mucho más híbrido que las novelas”. Sólo en los almuerzos familiares, Díaz presencia la confluencia del Old School realismo mágico, el hiperrealismo latinoamericano y la cultura pop: “Cuando vienen los abuelos a comer, ellos se ponen a hablar de su vida y de República Dominicana, pero en esa misma mesas están mis primos de 15 años que sólo quieren hablar de Raeggetton o Cold Play. Yo traté de buscar una manera de duplicar lo que yo he visto y vivido. Cuando uno escribe, simplifica el mundo.”


RECUADRO:
Por un Pullitzer
El Pullitzer es otorgado desde 1917 por la Universidad de Columbia a un libro de ficción distinguido en el año y “escrito por un autor norteamericano, que preferiblemente trate temas del American life” –según reza su página web. Además, se el dan 10 mil dólares a los galardonados.
Aunque los críticos no pueden explicarse cómo una novela escrita en Spanglish se ganó este premio—reservado para plumas eximias como la de Ernest Hemingway (El Viejo y el Mar, 1953) o William Faulkner (Una Fábula, 1955, Los Rateros, 1963)— y en Barners & Noble le adviertan a uno: “no la compre, a menos que usted speak Spanish like a latino” no es la primera vez que la academia norteamericana reconoce la literatura de quienes hablan desde la periferia. Por ejemplo, las escritoras afro-americanas Alice Walter y Toni Morrison se lo ganaron en los ochenta –la primera por El Color Púrpura (1983) y la segunda por Beloved (1986). Oscar Hijuelos, nacido en Nueva York, fue el primer hispano en ganarse el Pullitzer, por Los Reyes del Mambo (1990). Pero la diferencia es obvia: Hijuelos baila al son que pongan en los yores, y Díaz se siente paria en todas las naciones.

Publicado en la revista Clímax (Octubre, 2008)