miércoles, 11 de junio de 2014
Las vertientes irreconciliables de la congoja y la investigación
lunes, 24 de marzo de 2014
Variaciones sobre Serres
martes, 1 de mayo de 2012
Mester Marcano
jueves, 10 de noviembre de 2011
Bibliofilia
jueves, 8 de septiembre de 2011
Ensayos para entender una tragedia
Creo que Don Delillo fue el autor que más rápido reaccionó a la tragedia cuando publicó, apenas unos meses después del 11 de septiembre de 2001, un ensayo inquietante. Combinando la emotividad de los hechos y la descripción del dolor de las víctimas escribió En las ruinas del futuro (2002) donde reflexiona sobre la tragedia y la analiza como síntoma de una enfermedad religiosa, tecnológica, moral y económica en la que se enfrentan el pasado y el futuro.
Para Martin Amis, quien publicó hace tres años El segundo avión: 11 de Septiembre: 2001-2007, un libro con artículos, cuentos y ensayos, “seguimos viviendo en el 11 de septiembre” y quizá sea verdad, porque este hecho cambió la literatura del siglo XXI. Sin emabrgo, uno de los que más me ha llamado la atención es el ensayo de la periodista de origen musulmán llamada Susan Faludi, El sueño del terror: Mitología y misoginia en una América insegura. Para mí, con sólo este título sugiere el estado moral de todo el país.
viernes, 29 de julio de 2011
Leer parada.
miércoles, 13 de julio de 2011
La ira de Jorge Volpi (Recomendación d ela semana)
El volúmen es de antología. En primer lugar, tiene una introducción en la que Volpi hace un "elogio a la media distancia" y dicta cátedra sobre los géneros narrativos en castellano: "Si un cuento es una dictadura, una novela es la anarquía" (p 12). Con esto evidencia que no tiene intenciones de que se juzguen los títulos presentados como cuentos largos ni como novelas cortas, sino en el mero centro, en ese espacio indefinible que él mismo ha nombrado, genéricamente, la media distancia.
No ahondaré en los argumentos de cada texto, ni haré las diferencias que el mismo Volpi ha hecho en otras entrevistas. Pero sí me gustaría resumir acá entre los valores que veo a lo largo de los tres textos de esta publicación están el tratamiento original de temas como las monomanías (en donde se evidencia una deuda con Poe) y cómo estas deterioran las relaciones de pareja. Entre los temas que unifican los escritos del compendio que ahora hace Páginas de Espuma está el retrato de la vida del escritor como utopía y como quimera: "Nada destruye como la literatura: Aniquila la realidad cuando cree representarla, la inmoviliza y agota cuando intenta rescatarla del olvido y del tránsito" (p. 42)
Ficha:
Días de ira
Jorge Volpi
Editorial Páginas de Espuma, 2011
Nota: La recomendación de la semana se refiere exclusivamente a los libros que leo por placer y no necesariamente a los que se consiguen en el limitado mercado editorial venezolano. No acepto críticas sobre este particular.
jueves, 19 de mayo de 2011
Festirecomendación: La favorita del señor
La favorita del señor
Ana Teresa Torres
Editorial Alfa: Reedición
En esta novela erótica que quedó de finalista en 1993 en el Premio la Sonrisa Vertical --concurso que para la fecha organizaba Tusquets--, Torres muestra un erotismo elegante y exótico que pasa por todas las formas de placer carnal con la facilidad que solo otorga la veteranía narrativa y el autoconocimiento. En esta historia sobre el viaje que emprende Asia desde su infancia en un harem hasta los castillos medievales y, finalmente, una aldea cerca del mar, la autora comparte con Anais Nïn, una característica que tienen pocas escritoras: una narración amena que crea atmósferas partir de las acciones.
AQUI VA MI PRIMERA Festirecomendación (como abreboca del “El libro del mes”)
miércoles, 22 de diciembre de 2010
Multitudes y amores
La multitud errante es la historia de dos obsesiones románticas: la pasión edípica de Siete por Tres por su desaparecida madre adoptiva y la de la narradora que lo ve vagar detrás de un recuerdo. Como la tranquilidad, que es la utpía de los desplazados por la violencia, la madre es la utopía de lo inalcanzable que se alza sobre la narradora como una rival imbatible durante la centena de páginas que ocupa la novela. “Concebida en el aire por un hombre que a lo largo de su vida la ha ido moldeando a su imagen y semejanza, hasta hacerla encajar en el tamaño exacto de su recuerdo, de su culpa y de su deseo”.
Pero es Laura Restrepo la que escribe y, como era de esperarse, la historia termin a por convertirse en una fábula donde el amor es la excusa para mirar las carencias de aquellos que viven “en el envés de la realidad, donde se extiende en silencio, a la sombra de la raquítica patria oficial, el inconmensurable continente clandestino de los parias”.
sábado, 11 de diciembre de 2010
Granta y sus 22

Acabo de terminar de leer la número once de la revista Granta. La publicación alberga la selección de los 22 elegidos como The best of young spanish novelists. Me refiero a ellos, así, en inglés porque según los editores de la versión en castellano de tan prestigiosa revista inglesa, el criterio que primó en la selección de los 22 “bests” fue doblemente anglosajona: la consideración de autores con un estilo único, capaz de zarandear el canon literario norteamericano, uniformado por la proliferación de talleres a lo Bukowski que se imitan los unos a los otros y el convencimiento de que todos los autores que allí se consignan continuarán con el oficio de escribir, por lo menos, en los próximos diez años con proyección mundial. Enhorabuena por la revista, porque ha sido un esfuerzo titánico y eso hay que aplaudirlo. Ahora, yo soy lectora y aquí voy a hablar como lectora. En más o menos una decena de textos me aburrí olímpicamente.
(Por cierto: estoy muy agradecida a los escritores que tuvieron el buen tino de mandar relatos cortos como unidades semánticas con principio y fin. No dejaron, a sus lectores pululando por la estratósfera de anécdotas mochas, como los que mandaron fragmentos de novelas. De hecho, fue en estos fragmentos en donde más me aburrí y sólo me atrevería a comprar la mitad de las que leí en la selección. Tenemos que dejar de escribir para otros escritores o para los críticos, vamos a escribir para los lectores que todos tenemos dentro).
No quiero adelantar mucho de mis opiniones porque quiero dedicarme con seriedad a desenmarañar el sentimiento y la reflexión –en la crítica me gusta detenerme en estas dos maneras de reaccionar ante lo literario—que cada partícula de la antología genera en mí. Pero no quiero terminar esta reflexión sin señalar que como se supone que estas dos decenas de personas van a marcar la pauta narrativa de la próxima década, vale la pena que todos echemos una repasada en cómo cada uno de los “bests” observa el mundo que a todos nos toca vivir. Parece y me requetejuran que es el Fondo de cultura Económica de México el que está distribuyendo en Latinoamérica esta revista. Acercarse a Plaza Venezuela no cuesta anda, ¿no? Ojalá ya esté allí.
lunes, 6 de diciembre de 2010
Blanco nocturno
Ricardo Piglia ha vuelto sorprenderme. Blanco nocturno (Anagrama, 2010), a pesar de que es una novela escrita en el género policial que yo detesto, me dejó fría.
Como pretendo hacer un análisis extenso de esta novela próximamente no quiero adelantar mucho. Basta con decir que se desarrolla después de la muerte del puertoriqueño separatista Tony Durán en los años setenta en un pueblo minúsculo de la provincia de Buenos Aires. Peor no es la historia del murto, ni de Corce, el policía que intenta resolver el crimen, ni de Emilio Renzi, el periodista que se involucra demasiado con la noticia.
Tampoco es la historia de las eróticas gemelas belladona ni de su padre, que es el dueño de medio pueblo. Es la historia de la monomanía que perdió a Luca Belladona y de los hombres que se aprovecharon de su circunstancia. Piglia describe a Luca como un hombre que “tenía un extraordinario concepto de sí mismo y de su propia integridad y la vida lo puso a prueba y al final –cuando logró lo que quería—falló. Tal vez el fallo –la grieta— ya estaba allí y se actualizó porque él era incapaz de vivir con el recuerdo de su debilidad”. Un personaje trágico en una Argentina que se zambullía en uno de sus más grandes horrores.
miércoles, 28 de abril de 2010
El deslave revisitado
La catástrofe de Vargas, concluye el lector de lo escrito por Vásquez Lezama, es un microcosmos de las políticas del chavismo y de su verdadera manera de concebir al soberano.
lunes, 5 de abril de 2010
La belleza de los peces

Algún día voy a escribir, por fin, ese ensayo sobre la belleza y le voy a poner como epígrafe una cita de Pedro Enríque Rodríguez: “Algunas personas no son bellas, son versiones de la belleza”. No sólo porque me parece una frase que en lo sencillo y lo certero de su aseveración resume la genialidad, sino porque yo misma no estoy segura de entender qué significa la belleza.
Esto dicho –o escrito– tengo que apuntar que me enternecieron los mudos peces voladores que Rodríguez aprisiona en su segunda publicación: El silencioso vuelo de los peces (Equinoccio, 2009). Allí reúne 14 relatos cortos cuyos temas caminan entre los intricados meandros de las relaciones humanas con una elegancia poblada de evocativas imágenes sentimentales.
Me gustaría sacar copias y repartirlas entre los escritores más jóvenes, porque Rodríguez descubre allí algo espasmódico: que la unión entre la sencillez del argumento y la concreción de una imagen golpea el alma con la contundencia de la empatía. Y ¿qué más puede pedir uno del lector que su empatía?
El autor hace algo allí que a mi me ha costado la vida entender: que una historia no es sobre su argumento, sino sobre los sentimientos que despierte en quien la lee.
“Una mujer sola en la paya”, el cuento al que pertenece la cita con la que comienzo este texto, será discutido este miércoles 7 de abril en el evento Repliegues narrativos que él organiza con otros autores cuyas carreras apenas comienzan como Krina Ber, Gabriel Payares y Carlos Villarino –todos de probada solvencia en la prosa de ficción. En esa convocatoria estaré yo, sin mi grabadora pero con mi libreta, tratando de meterme en las burbujas de ciertos peces y tratando de entender cómo se logra esa alquimia contundente de la ficción sencilla.
¡Enhorabuena por los peces de bellas imágenes y por la narrativa que ya no debe replegarse!
FOTO: Mi tribu urbana (mitribuurbana.zonalibre.org/ archives/peces1.jpg)
jueves, 25 de marzo de 2010
La mujer venezolana y la vieja crítica
Me parece que la neutral perspectiva de los historiadores nacionales a veces podría verse enriquecida por los enfoques interpretativos de ciertas corrientes analíticas. La reflexión se me ocurrió leyendo Ventaneras y castas, diabólicas y honestas, un libro de Elías Pino Iturrieta recientemente reeditado por Alfa (2009), y cuya primera impresión data de 1993, cuando “tal vez fuese de las pioneras en el estudio de las mujeres a través de la historia del país”.
Quizás sea por mi propio interés académico, pero me hubiera gustado analizar los hallazgos históricos de Pino Iturrieta sobre los manuales que se usaban en el siglo XIX para confesar a señoras y doncellas con las teorías de Michel Foucault con respecto al nacimiento de la confesión como método discursivo para controlar (sin imponerse) la manera de pensar de los feligreses –no sólo en lo que tiene que ver con el rol de cada género en la sociedad sino de la idea misma sexualidad—. Si la intención de Ventaneras y castas… es analizar la historia de las mentalidades, me pregunto: ¿qué orden de discurso creó la perorata de la Iglesia Católica (ya desde entonces) desfasada de su época? ¿Cómo influyó esta en a idea que la mujer tenía de sí misma? Y, principalmente, ¿Qué mecanismos mentales permitían que las mujeres apoyaran y difundieran las ideas que las mantenían a ellas mismas casi como presas dentro de sus propias casas?
Lo anoto de un lado en la libreta para cuando tenga tiempo de hacer el análisis correspondiente. Nada de malo en la perspectiva histórica, lo contrario, esta es la base para reflexiones posteriores que, quizás, arrojen conclusiones inesperadas.