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sábado, 21 de mayo de 2011

Tercera Festirecomendación: Nadie se roba los columpios

Mejores Relatos: Nadie se roba los columpios

Autor: Fabio Morábito

Prefacio y compilación: Eugenio Montejo

Editorial: Bid & Co.

Año: 2007

Durante todo el tiempo que duró mi lectura de las 117 páginas que conforman esta colección de cuentos me la pasé preguntándome por qué Eugenio Montejo había titulado Nadie se roba los columpios a esta colección de los mejores relatos de Fabio Morábito. Y luego recordé el poema “Los columpios” del autor mexicano (nacido en Alejandría de padres italianos) y pensé en esa hermosa metáfora para hablar de las generaciones: generaciones de habitantes, generaciones de cuentos, genraciones literarias...

Me parece importnte la edición de esta colección para el mercado venezolano una de las más importantes plumas del relato breve moderno. Los doce cuentos, cuyas anécdotas insólitas referidas con sobria naturalidad me recuerdan a ciertas travesuras narrativas de Cortázar. Además, el tomo tiene la gracia de unir a Montejo y Morábito.

“Quizá Morábito pertenezca a esa rara estirpe de narradores que suelen escribir una historia para indagar cómo finalmente han ocurrido las cosas. Llegamos a creer que no pocas veces termine por ser el primer sorprendido”, escribe el poeta venezolano en el prólogo. Su palabra, como siempre es más que certera.

El por qué de los columpios

Los columpios

De: Fabio Morábito

Los columpios no son noticia,
son simples como un hueso
o como un horizonte,
funcionan con un cuerpo
y su manutención estriba
en una mano de pintura
cada tanto,
cada generación los pinta
de un color distinto
(para realzar su infancia)
pero los deja como son,
no se investigan nuevas formas
de columpios,
no hay competencias de columpios,
no se dan clases de columpio,
nadie se roba los columpios,
la radio no transmite rechinidos
de columpios,
cada generación los pinta
de un color distinto
para acordarse de ellos,
ellos que inician a los niños
en los paréntesis,
en la melancolía,
en la inutilidad de los esfuerzos
para ser distintos,
donde los niños queman
sus reservas de imposible,
sus últimas metamorfosis,
hasta que un día, sin una gota
de humedad, se bajan
del columpio
hacia sí mismos,
hacia su nombre propio
y verdadero, hacia
su muerte todavía lejana.



De: Lunes todo el año

Haz clic acá para oír a Morábito recitando este poema