miércoles, 7 de marzo de 2012

La terrible Caracas

Los caraqueños le tenemos manía al adjetivo “terrible”. Lo usamos con desmesura o lo escondemos en sinónimos y eufemismos. Quizá esto se deba a que nuestras vidas son terribles (del latín terribilis), pero no necesariamente porque causen terror, sino porque son difíciles de tolerar. O quizá lo que causa terror y aquello que es difícil de tolerar son exactamente lo mismo. Nuestra eterna obsesión con el hampa y con el tráfico –las dos discursos más puramente caraqueños que conozco– hacen que vivir en Caracas sea doblemente terrible: que cause terror y que sea difícil de tolerar.

2 comentarios:

Carledonia dijo...

Cansada estoy de esos temas, para no mencionar el tercero, que ya sabes cuál es.
El mundo se despedaza y los caraqueños seguimos obsesionado con que este es el lugar más terrible-mente insoportable que existe; cuando de la sombra de la que no se puede huir y el vecino que encontraremos en todas partes, es uno mismo.
Abanico y tocado de plumas.
Besos.

Carledonia dijo...

obsesionados*