Una obsesión literaria me cercena la cabeza: ¿Cuántos libros necesarios hemos dejado de leer por desconocer su existencia o porque su legado está tan arraigado en el inconsciente colectivo que se hace innecesario dedicar tiempo a recorrer sus páginas? Pero lo que me parece realmente enloquecedor de esta reflexión es que evidencia lo sensible que somos, entonces, a construir nuestro mundo simbólico, y por ende el real, a partir de las interpretaciones que otro ha hecho de la realidad: ¿Qué tal si hemos construido nuestra vida social –o peor aún: nuestra vid íntima– sobre concepciones erradas de esas lecturas que no hicimos?
lunes, 27 de junio de 2011
viernes, 3 de junio de 2011
Cuentos de escritor
“El arte de narrar es un arte de la duplicación; es el arte de presentir lo inesperado; de saber esperar lo que viene, nítido, invisible, como la silueta de una mariposa contra la tela vacía.
Sorpresas, epifanías, visiones. En la experiencia siempre renovada de esa revelación que es la forma, la literatura tiene, como siempre, mucho que enseñarnos sobre la vida.” (Ricardo Piglia, ganador del Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos, 2011)
domingo, 29 de mayo de 2011
El espejo y la consciencia
martes, 24 de mayo de 2011
Quinta Festirecomendación: El país en el espejo de su literatura
El país en el espejo de su literatura
Varios Autores
Fundación Herrera Luque
Esta es, claro, una recomendación insólita. Pero como mi blog es el lugar para ser políticamente incorrecta acá voy. Creo que es importante este libro editado --de forma bastante rústica, por cierto-- por la Fundación Francisco Herrera Luque, El país en el espejo de su literatura (2006), porque habla de los temas importantes de la literatura venezolana antes de la soberbia antología de textos académicos Nación y literatura (Equinoccio, 2008) y logra un interesante abanico de aportes a la discusión. Además contiene reflexiones inéditas de autores cruciales de nuestras letras ya fenecidos: Denzil Romero y Salvador Garmendia. Me interesa especialmente la sección de ensayos sobre la política y la novela en el contexto de la sociedad venezolana. Creo que no tiene pérdida.
lunes, 23 de mayo de 2011
Cuarta Festirecomendación: No será la tierra
No será la tierra
Jorge Volpi
Editorial Alfaguara
Cierto que la novela tampoco es una novedad, pero como en el Festilectura no hay muchas novedades como pocas veces tiene uno de reseñar libros que se escribieron antes de que uno fuera “reseñador” yo voy a aprovechar de escribirla acá como mi “cuarta festirecomendación”. No será la tierra (2006) es la novela con la que Volpi cierra su “trilogía de la Tierra” –que arrancó con En busca de Klingsor—. Allí narra las grandes transformaciones del siglo XX desde la perspectiva de la bióloga soviética Irina Gránina, la funcionaria del FMI Jennifer Moore y la ingeniera en informática Éva Halász. Y logra lo que hacen pocos autores varones: una retrato de la feminidad sin caer en tontas sensiblerías. Ninguna una sola palabra se pierde en esta novela monumental.
sábado, 21 de mayo de 2011
Tercera Festirecomendación: Nadie se roba los columpios
Mejores Relatos: Nadie se roba los columpios
Autor: Fabio Morábito
Prefacio y compilación: Eugenio Montejo
Editorial: Bid & Co.
Año: 2007
Durante todo el tiempo que duró mi lectura de las 117 páginas que conforman esta colección de cuentos me la pasé preguntándome por qué Eugenio Montejo había titulado Nadie se roba los columpios a esta colección de los mejores relatos de Fabio Morábito. Y luego recordé el poema “Los columpios” del autor mexicano (nacido en Alejandría de padres italianos) y pensé en esa hermosa metáfora para hablar de las generaciones: generaciones de habitantes, generaciones de cuentos, genraciones literarias...
Me parece importnte la edición de esta colección para el mercado venezolano una de las más importantes plumas del relato breve moderno. Los doce cuentos, cuyas anécdotas insólitas referidas con sobria naturalidad me recuerdan a ciertas travesuras narrativas de Cortázar. Además, el tomo tiene la gracia de unir a Montejo y Morábito.
“Quizá Morábito pertenezca a esa rara estirpe de narradores que suelen escribir una historia para indagar cómo finalmente han ocurrido las cosas. Llegamos a creer que no pocas veces termine por ser el primer sorprendido”, escribe el poeta venezolano en el prólogo. Su palabra, como siempre es más que certera.
El por qué de los columpios
Los columpios
De: Fabio Morábito
Los columpios no son noticia,
son simples como un hueso
o como un horizonte,
funcionan con un cuerpo
y su manutención estriba
en una mano de pintura
cada tanto,
cada generación los pinta
de un color distinto
(para realzar su infancia)
pero los deja como son,
no se investigan nuevas formas
de columpios,
no hay competencias de columpios,
no se dan clases de columpio,
nadie se roba los columpios,
la radio no transmite rechinidos
de columpios,
cada generación los pinta
de un color distinto
para acordarse de ellos,
ellos que inician a los niños
en los paréntesis,
en la melancolía,
en la inutilidad de los esfuerzos
para ser distintos,
donde los niños queman
sus reservas de imposible,
sus últimas metamorfosis,
hasta que un día, sin una gota
de humedad, se bajan
del columpio
hacia sí mismos,
hacia su nombre propio
y verdadero, hacia
su muerte todavía lejana.
De: Lunes todo el año
Haz clic acá para oír a Morábito recitando este poema
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