lunes, 2 de febrero de 2009

Tiempos aparte


El tiempo es una magnitud física que permite ordenar secuencias de hechos, estableciendo un pasado, un presente y un futuro. ¿Entonces qué quiere decir que los tiempos de dos personas no coincidan?
Si se conocen es que comparten la fulana “magnitud física”. Decir que difieren en “los tiempos” es una manera retórica de decir que no se entienden. O que se entienden, peor que no quieren las mismas cosas. Y eso no es un error de coincidencias de sus “tiempos” (o sucesiones de sus hechos íntimos), es un error de objetivos individuales. Es una manía tautológica del hablar decir que una relación no resultó porque no estaban en momento distintos. Yo no me lo creo, que me vengan con otra excusa. Porque si se quiere a otra persona, aunque sea un poquito, los tiempos, son lo de menos.
Lo más valioso del correr “del tiempo” es que uno avanza por la vida en las dimensiones espaciales y temporales intersectando a otros que viven sus propias dimensiones. El amor es justamente la ventana que se abre entre ambos espacios. Y si no tuvieran tiempos coincidentes, nunca se hubieran podido encontrar. A la postre, en el mundo cotidiano, el que implica pararse todas las mañanas cuando el reloj grita en código morse que hay que ir a trabajar, el símbolo del tiempo es un aparato de arquitectura complicada diseñada para que uno organice el día en función de prioridades. Si se vive en tiempos aparte, las prioridades son diferentes, entonces, ¿Para qué abrir ventanas entre quienes no tienen el mismo modo de ver la vida?
Sin excusas ni medias palabras: si no tienen el mismo tiempo ahora, no van a tener las mismas primacías nunca. Nada de culpar a las magnitudes físicas de asuntos que son específicos de las almas humanas.


Crédito de la imagen: http://www.ocompras.com/images/2008/04/reloj-sol-luz.jpg

3 comentarios:

RL dijo...

me encanto este blog Michi!!!!
love your writing!!!!

Javier Emilio dijo...

Bravo. Como el silencio es quien desnuda nuestros sentires más profundos, o tu mirada es el reflejo de mis temores, o tu sonrisa... Dios mío esa sonrisa, en ella se esconde el secreto de por qué vine yo a este mundo. Es por ella que claudico ante ti como la ola más montaraz que sucumbe ante la suave arena como dócil espuma, Deja que el viento desmaye tus dudas y depón por un segundo la coraza de rebelde sustancia felina, y recibe de mi mirada la súplica de hospedarme en tu sosiego de mujer divina

Angel Rivero dijo...

Bien lo dice el folklore, Dios los cría y ellos se juntan, a mi me gusta la obra de Van Gogh y a ti..? Coincido con lo que escribes, con lo que escriben otros tantos, hace días leí un post que hasta me parecía un plagio, me paso igual, a ellos en los 60 a mi en los 70 o será un problema de comunes..?
Sí, hablabas de tiempo y de intercepciones, pero has conocido gente un día que te pareció de toda la vida (¿), que pasa con las primacías, las coincidencias a destiempo, es un desorden el universo..??? el tiempo, el tiempo físico que no explicamos, obviemos tu faz, tu belleza, crees que tamaña inteligencia será comida por los gusanos..? (sin la tangente del crematorio pls) entonces esa ventana para el amor es en el espacio o en el tiempo.??
Otra vez me voy pensando…
Saludos,
Ángel