jueves, 20 de marzo de 2014

La vida de Alice Munro

Heredera de lo mejor del contenido de las novelas de Virginia Woolf y del estilo llano y profundo de la narrativa de Antón Chéjov, la canadiense Alice Munro demuestra con La vida de las mujeres las numerosas dificultades que deben superar ellas para lograr su autonomía dentro de la sociedad. En su única novela publicada hasta la fecha, la joven Del Jordan relata su vida en Jubilee mientras se hace adulta y comprende que, en el entorno el cual vivía, madurar  significaba escoger entre la mediocridad de la vida con esposo e hijos –“Todo lo que las mujeres han tenido hasta ahora ha sido su relación con los hombres”, le advierte la madre en el capítulo que da nombre al libro– y una existencia como la de ellos, quienes “podían salir y vivir toda clase de experiencias, desechar lo que no querían y volver orgullosos”. Pronto Del se da cuenta que bajo el peso de las expectativas que la madre tenía con su vida –básicamente que fuera a la universidad y huyera del destino de amas de casa que le tocaba a las chicas del pueblo–, se encuentra la enseñanza central de la liberación de la mujer: la necesidad de amor propio. Pero la ganadora del Premio Nóbel de Literatura en 2013 construye un tropo adicional, uno donde revela su genialidad en la creación de personajes: con todo lo vanguardista para su entorno pueblerino que demostraba ser la madre, su visión de las mujeres era limitada a la condición de ser vulnerables y en eso no se diferenciaba de los habitantes de su comunidad. Es esa vulnerabilidad que Del convierte en su antagonista. Y, al final de la novela, cuando emerge como una mujer con amor propio, se ha convertido también en dueña de su destino.