Mostrando entradas con la etiqueta feminismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta feminismo. Mostrar todas las entradas

jueves, 11 de septiembre de 2014

Niñas sin inocencia

La inocencia de una niña es una convención tan falsa como incómoda. Aunque el desarrollo de la psicología ha permitido determinar que los impulsos primitivos están en infantes tanto como en adultos, la sociedad se empeña en asumir el candor de las niñas. Si los educadores han puesto tanto énfasis en proclamar la inocencia de las hijas es porque, a igual que se evitan explicaciones incómodas, también esconden los impulsos que terminarán convirtiéndolas en mujeres. La banalización de la niñez y el encubrimiento de las vinculaciones entre los deseos y lo femenino termina por erigirse como una forma de violencia contra las futuras mujeres pues esas mojigaterías permiten la construcción de entramados culturales dentro de los cuales ellas son socializadas dentro del estatus quo masculino.



lunes, 25 de agosto de 2014

Treinta años sin Foucault

Este año, cuando se conmemoran tantos aniversarios, hay una fecha triste para los interesados en la historia de las ideas que vale la pena tomar en cuenta: En junio de 1984 falleció Michel de Foucault. A pesar de la pose extendida últimamente en ciertos círculos españoles de pensamiento conservador que tiende a desautorizar el pensamiento de este historiador francés –nunca se consideró a sí mismo un filósofo y, menos, un psicólogo–, es importante destacar que si hoy podemos admitir con propiedad que no es real la dicotomía biológica entre hombre y mujer, y esta es consecuencia más bien del sistema de representaciones culturales que configuraron el sistema de poder occidental y que terminaron por eternizar el falocentrismo en las sociedades occidentales es porque el autor de Las palabras y las cosas  se esmeró en señalar todas las formas en que nuestra manera de referirnos a las cosas las configura. Aunque sea solo por demostrarnos el poder de las palabras, Foucault tiene ya un lugar destacado en la historia de la intelectualidad occidental.

jueves, 21 de agosto de 2014

Vestir y desvestir


Lo crucial en la femme fatale es que su calidad de víctima de las expectativas que los demás construyen sobre ella. Como una tábula rasa, su sexualidad es la pantalla sobre la que los hombres proyectan sus aprehensiones y, como un sol negro, su representación es el lugar donde se actúan las fobias de la misma sociedad falocéntrica que la creó. La femme fatale, entonces, no existe, es apenas una proyección de miedos a las que hemos vestido y desvestido a placer.

lunes, 12 de mayo de 2014

Didion lo “deja ser”

Play it as it lays (FSG Books, 1970) de Joan Didion enseña una valiosa lección: que no es lo mismo ser vulnerable que débil.
A falta de una edición española o latinoamericana de este libro, propongo esta traducción de su título en castellano: “Déjalo ser”. Esta es la frase, entre conformista e indiferente, que usamos los venezolanos para dejar que las cosas pasen sin que influyamos en sus resultados. A esto hace alusión la novela, un clásico en la obra de la periodista, ensayista y narradora estadounidense, en donde Maria Wyet presencia como la crisis de su matrimonio con el joven y pujante director cinematográfico, Carter Lang, se lleva por un despeñadero su vida, sin que ella pueda hacer nada para detenerla.
María –“Mar-eye-ah”, escribe en la auto-presentación del personaje la autora nacida en Sacramento (California) – es una actriz mediocre de una treintena de años con una hija que sufre de retardo mental y un esposo que no le pone atención y que para salvar su matrimonio le impone un aborto. Cree que el no nato es fruto de la relación de su esposa con el guionista Less Goodwin, pero puede ser de cualquiera –menos Carter, que no la toca en las 214 páginas de la novela– porque la protagonista encarna bien la libertad sexual de la década de los años sesenta.
“Esto es solo menstruación inducida”, le dice el medico que le está practicando el aborto: “No es nada para tener dificultades emocionales. Mejor que definitivamente no piense en esto. Generalmente la pena es mayor cuando pensamos” (p. 82). El episodio marca profundamente a Maria y demuestra su vulnerabilidad como mujer en plena época de lucha por los derechos civiles.
Pero Maria no es débil como su amigo, el supuestamente progre BZ, que a pesar de que humilla constantemente a su mujer y tiene frecuentes aventuras, mantiene su matrimonio con Helene porque su madre le paga para ello. Ella es vulnerable, sí, porque es víctima: de Carter, de sus amigos y del machismo de su tiempo así como de un entorno familiar y social lleno de hipocresías ella se mantiene aferrada enfrentando su vida, aunque deba hacerlo desde un sanatorio. Es a los débiles como BZ para quienes está reservada la cobardía del suicidio. BZ que en su condición de hombre y de joven productor todo lo tenía, no podía saber qué hacer para sentirse mejor: he allí la definición de debilidad.

Un retrato soberbio de la década de los años sesenta, Play it as it lays es el aterrador testimonio desde la ficción de una mujer carcomida por las circunstancias y el entramado de hipocresías que le tocó vivir.

jueves, 20 de marzo de 2014

La vida de Alice Munro

Heredera de lo mejor del contenido de las novelas de Virginia Woolf y del estilo llano y profundo de la narrativa de Antón Chéjov, la canadiense Alice Munro demuestra con La vida de las mujeres las numerosas dificultades que deben superar ellas para lograr su autonomía dentro de la sociedad. En su única novela publicada hasta la fecha, la joven Del Jordan relata su vida en Jubilee mientras se hace adulta y comprende que, en el entorno el cual vivía, madurar  significaba escoger entre la mediocridad de la vida con esposo e hijos –“Todo lo que las mujeres han tenido hasta ahora ha sido su relación con los hombres”, le advierte la madre en el capítulo que da nombre al libro– y una existencia como la de ellos, quienes “podían salir y vivir toda clase de experiencias, desechar lo que no querían y volver orgullosos”. Pronto Del se da cuenta que bajo el peso de las expectativas que la madre tenía con su vida –básicamente que fuera a la universidad y huyera del destino de amas de casa que le tocaba a las chicas del pueblo–, se encuentra la enseñanza central de la liberación de la mujer: la necesidad de amor propio. Pero la ganadora del Premio Nóbel de Literatura en 2013 construye un tropo adicional, uno donde revela su genialidad en la creación de personajes: con todo lo vanguardista para su entorno pueblerino que demostraba ser la madre, su visión de las mujeres era limitada a la condición de ser vulnerables y en eso no se diferenciaba de los habitantes de su comunidad. Es esa vulnerabilidad que Del convierte en su antagonista. Y, al final de la novela, cuando emerge como una mujer con amor propio, se ha convertido también en dueña de su destino.

domingo, 28 de abril de 2013

Buscar lo Hot


Si bien la más reciente novela de Laura Restrepo Hot sur (Palneta, 2012) no tiene la fuerza erótica de La Novia Oscura (1999), la ternura de Dulce compañía (1995) o el tino en la descripción de las sociedades modernas que exhibe en Delirio (2004), la descripción de la desolada y falocrática feminidad latinoamericana que hace a través de la saga de tres mujeres que van a buscar el sueño americano donde no se les ha perdido, resalta por la maestría de su prosa y por la puntualidad en enumerar problemas sociales urgentes como el racismo, las insalvables diferencias sociales entre los habitantes del norte y del sur del Nuevo Mundo y la necesidad de educación entre las masas ignorantes. Así Hot sur se coloca como un libro de su época, a pesar de haber optado por el tan explotado tema de la inmigración latina en Estados Unidos.


jueves, 16 de agosto de 2012

El peso de dulcificar la barbarie


Desde que la mujer apareció como tema literario en los cantares de gesta del medioevo y –un poco después– en las novelas de caballería, no se la vio sino como instrumento de “dulcificación”. ¿De qué otra cosa podría burlarse, si no, Miguel de Cervantes con la díada Aldonza Lorenzo / Dulcinea del Toboso?
Conforme la humanidad fue avanzando hacia el Siglo de las Luces y los hombres se alejaron del salvaje arte de pelearse por sus reyes en los bosques y comenzaron a discutir sobre “legalidad” y “derechos” en los salones, la mujer se convirtió en la herramienta para civilizar a quien era considerado el sexo fuerte –porque por cada débil hay un fuerte, de la misma manera que por cada pobre hay un rico–. De eso se trata el amor gentil, de buscar una mujer pura por esposa. Una capaz de construir, desde el fuero íntimo del hogar, la necesidad del refinamiento. Las cimientes del proyecto moderno están enterradas en el vientre de la doncella.
Pero también por cada doncella hay su puta. La contraparte de la hermosa joven casta es la bruja untosa y sucia en el plano mundano, la misma que, en el plano mental, representaba la lujuria y los instintos salvajes. La bruja, al mostrar las ansiedades de los hombres de su época, se convierte en la representación más coherente de la visión de la mujer que existía en aquella época constreñida en la cosmovisión católica, según la cual estaba torcida, como la costilla de Adán de la cual nació (Esta idea de “retorcimiento” vieme del libro El Martillo de Las Brujas (Malleus Malefic Arum), por medio del cual se persiguió y quemó a millones de supuestas hechiceras a lo largo de los siglos.
Los cuentos de hadas con los que se van configurando las mentalidades de las niñas desde mediados del siglo XIX reeditan constantemente la dicotomía doncella/bruja, sin reparar en las ideas que realmente subyacen sobre estas visiones de la mujer enfrentadas: la pura, convertida en herramienta de socialización del hombre versus la convertida en “impura” por no encajar en la sociedad construida por la racionalidad.

martes, 30 de agosto de 2011

Mary Shelley: lo abyecto, la sociedad y cumplir un año más…

Pocas de las casualidades que construyen de mi vida me producen tanta emoción como esta de haber nacido las misma fecha –aunque más de 300 años después– que Mary (Wollstonecraft) Shelley. Feminista, narradora y mujer admirable en lo profesional y humano, Mary hizo un aporte a la literatura que apenas ahora ha comenzado a tomarse en cuenta en la crítica occidental. Ya era hora.
Su filosofía personal y literaria coloca la mejoría social en el ejercicio responsable del poder político. Si bien yo no creo que pueda existir seriedad alguna en la política ni que la sociedad sea perfectible, a menos que se transformen las torcidas mitologías internas sobre las que cada ser humano ha construido su visión de la vida, tengo fe en lo mismo en lo que Mary: que la literatura tiene un una virtud transformadora y que en la comprensión de lo marginal se encuentra el sustento de comunidades más justas.

Dejo aquí, al vuelo dos citas suyas:

"Es difícil creeer que el destino del hombre sea tan bajo que le lleve a nacer sólo para morir"


NOTA:


Otra cosa que celebrar: !Esta es la entrada 101 del blog! :)

miércoles, 17 de agosto de 2011

Buscar su lugar en el mundo (escrito)

Me paseo por los recorridos de la teoría femenina y siempre me da la misma impresión. Parece que, con su escritura, quieren imitar aquella que tanto critican, la de los hombres. Las dos corrientes que llevan la batuta en esto son la anglosajona y la francesa –no faltaba más, ¿no?–. La primera escuela intenta trazar la evolución de una literatura escrita por mujeres; la otra se preocupa por cómo el lenguaje construye la estructura patriarcal de la sociedad, en el caso de las feministas francesas. ¿No se parece esta écriture féminine (con sus “@”, sus terminaciones en masculino y femenino y con sus complicación de las oraciones) un poco a la écriture masculin? ¿Cuál de estas dos escuelas se preocupa mejor de cómo hacer semejante la experiencia de cadagénero?



viernes, 12 de agosto de 2011

Educación religiosa

El gran problema de la educación católica, así como de su doctrina, es fundamentarse sobre la idea de la imperfección humana, como resultado del pecado original. Ese pesimismo se traslada al cuerpo, asumido no sólo como corrupto sino como siempre irremediablemente corruptible. Esta misma suposición sustenta la idea de la desigualdad de los sexos, excusada bajo el supuesto de que hombres y mujeres habían sido creados con distintos fines biológicos –y, por extensión, sociales–. Por esta razón, mientras el movimiento feminista gana batallas para la igualdad, no sólo política sino (más importante) mental, pierde vigencia el discurso de los colegios católicos, apuntalado por la negativa del Vaticano a rectificar sus posturas sobre los usos del cuerpo humano.