jueves, 11 de septiembre de 2014

Niñas sin inocencia

La inocencia de una niña es una convención tan falsa como incómoda. Aunque el desarrollo de la psicología ha permitido determinar que los impulsos primitivos están en infantes tanto como en adultos, la sociedad se empeña en asumir el candor de las niñas. Si los educadores han puesto tanto énfasis en proclamar la inocencia de las hijas es porque, a igual que se evitan explicaciones incómodas, también esconden los impulsos que terminarán convirtiéndolas en mujeres. La banalización de la niñez y el encubrimiento de las vinculaciones entre los deseos y lo femenino termina por erigirse como una forma de violencia contra las futuras mujeres pues esas mojigaterías permiten la construcción de entramados culturales dentro de los cuales ellas son socializadas dentro del estatus quo masculino.