martes, 25 de agosto de 2009

No hacen falta ideas

Una ansiedad imperecedera la obliga a sabotearse la vida como la uróboros que de tanto morderse la cola, penetra sus propias entrañas. ¿Porqué no habrá nacido hecha una idea? Quizás, etérea y suelta como ciertas reflexiones hubiera podido entregarse a moldear cualquier discernimiento humano. Entonces, no hubieran importado las formas de sus caderas, los bultos en el tronco, los ojos adormecidos y los cabellos barriendo las imperceptibles partículas de polvo en el aire, elemento etéreo, como las reflexiones.
Pero, ¡no!, al momento mismo de formular tal suposición se percata de que sólo podría ser una idea de ansiedad. Porque la condición humana, obsesionada con ir hacia delante como anda desde hace siglos, padece de una enorme angustia nerviosa para la cual no hacen falta las ideas, sino los entes sólidos que vomitan los hechos.

1 comentario:

Angel Rivero dijo...

Ideas, hechos… cual máquina síncrona, en giro indivisible, podríamos calcular a veces el ángulo del desfase entre la idea que antecede al hecho...
Te sigo, pero no en ese correr mañanero...
Saludos

Angel