lunes, 28 de noviembre de 2016

Eva: la primera intelectual.


¿Qué hubiera sido del proyecto ilustrado si en Occidente se hubiera tomado el modelo de Eva y no el de Dante para definir el trabajo intelectual?
Pienso que hubiera permitido más pronto la inclusión de la mujer en la cultura como productora, en lugar de esencializarla en el rol pasivo de la musa.
El pecado que Dios castigó en Eva (y por el cual la condenó a “parir a sus hijos con dolor”) fue la soberbia. Se trata del pecado fundamental para san Agustín tanto como para santo Tomás de Aquino. Un vicio hacia el cual la naturaleza humana está inclinada particularmente: querer ser como Dios, había dicho la serpiente al lado del Árbol de la Sabiduría. Al morder la fruta de la sabiduría, Eva cometió el mismo pecado que Luzbel, el ángel que quiso colocar su trono más alto que el de Dios y terminó convirtiéndose en Lucifer. Por eso al ángel que daba la luz más hermosa le expulsaron del Reino y a la primera mujer del Paraíso. Querer parecerse al Él fue gesto de altivez y vanagloria, pero como el motor de la soberbia fue la búsqueda de la sabiduría, debemos concluir que Eva fue la primera intelectual de la historia, porque mientras Adán se mostraba satisfecho con la vida acomodaticia donde Dios los había colocado, ella buscaba entenderEscogió sabiduría sobre inmortalidad y prefiguró a Fausto: el erudito que buscaba comprender las transformaciones de los elementos y la alquimia de la vida eterna. ¿No es la tentación de Mefistófeles la misma que la de la serpiente del Edén? ¿No es la búsqueda de Fausto una actualización para la era del racionalismo del mismo viaje entre el Infierno y el Cielo de Dante? ¿Por qué si Eva fue la primera investigadora de la raza humana vivimos tantos siglos en el error de pensar que era sólo el hombre quien tenía derecho a pensar el mundo?