jueves, 5 de abril de 2012

Cine de escritor


Amanecí pensando en el fenómeno de la perdurabilidad. Anoche, una cifra me acompañó a la cama: en 2006 se presentaron en el país 14 películas venezolanas, el doble que el año anterior. Sin embargo, por más que trato, cuando comienzo a contar directores de cine nacional, no paso de los dedos de una mano, y eso porque a muchos los conozco personalmente. En el caso de la literatura también ocurrió algo por el estilo. En un mercado agobiado por la difícil adquisición de dólares preferenciales, las editoriales trasnacionales, por fin, volcaron la mirada a los autores nacionales. Y comenzó lo que los periodistas nos regodeamos en llamar el boom literario nacional. Y ahora me parece que no era ningún boom. Cuatro años después pueden verse los resultados. No tengo nada en contra de que se publiquen muchos libro y de que se estrenen muchas películas, pero me pregunto ¿cuántas serán perdurables? En el caso de los libros si hay (pocos) ejemplos notables en este sentido que ahora no voy a enumerar, pero que quedarán allí. De esto, lo que verdaderamente me preocupa son los creadores de una sola obra. Mucha de esa bonanza creativa de años anteriores se refería a artistas emergentes que probaban suertes con la ópera prima. ¿Y después de la primera obra qué? Justamente esa primera presentación a la sociedad debería servir para despojarnos de pruritos y permitirnos continuar creando. Claro que sería una estupidez pretender que alguien trabaje proponiéndose obras perdurables. Pero no se puede hablar “autor” o de “cine de”, hasta que no proliferen las obras individuales que atestigüen una visión particular de la realidad. ¿No les parece? Por eso, creo que existe una gran diferencia entre los escritores y los autores.

miércoles, 7 de marzo de 2012

La terrible Caracas

Los caraqueños le tenemos manía al adjetivo “terrible”. Lo usamos con desmesura o lo escondemos en sinónimos y eufemismos. Quizá esto se deba a que nuestras vidas son terribles (del latín terribilis), pero no necesariamente porque causen terror, sino porque son difíciles de tolerar. O quizá lo que causa terror y aquello que es difícil de tolerar son exactamente lo mismo. Nuestra eterna obsesión con el hampa y con el tráfico –las dos discursos más puramente caraqueños que conozco– hacen que vivir en Caracas sea doblemente terrible: que cause terror y que sea difícil de tolerar.

martes, 6 de marzo de 2012

El lugar de la literatura (Santiago Gamboa)

"¿Dónde está la obra literaria? No en el libro. El libro es un objeto formado por papel y tinta que en sí mismo no tiene nada de artístico. La obra literaria está cifrada en el libro, y existe, adquiere vida a través del lenguaje, en la imaginación del lector"

Santiago Gamboa, UDP Dossier
(Revista de la Facultad de Comunicación y Letras dela Universidad de Chile)

viernes, 10 de febrero de 2012

Mathilda, William y Mary

A través de una antigua amante suya, Maria Reveley, William Godwin recibió en 1820 el manuscrito de Mathilda para su publicación. Se trataba de una novela de Mary Shelley, en la que un padre enamorado de su hija se suicida causando el retiro y, finalmente, la muerte de la joven que se “creía manchada por el amor ilícito que había inspirado”. Godwin, uno de los pensadores liberales que más escándalos causó entre los siglos XVIII y XIX –antes de que la época Victoriana uniformara la moral inglesa–, se negó a sacarlo a la luz pública. El tema de la pasión entre padre e hija le pareció repugnante e insistía en que debía publicarse solo si incluía un prefacio en que se aclarara que la protagonista no había cometido incesto. Ninguna de sus críticas a la obra de su hija se conoció más que por biógrafos posteriores. El relato, por fin, llegó a las librerías en 1959 casi un siglo después de la muerte de su autora.
Las censuras de nuestra familia, a veces, son peores que las de nuestros críticos más execrables.

jueves, 9 de febrero de 2012

Empatía

Escribir nos hace mejores personas, porque nos obliga a establecer empatía con todos los seres que creamos, aunque sea con lo más abyectos.

martes, 7 de febrero de 2012

Vampiros y lobos

Pensándolo bien, me incomoda que hoy el animal con el que se le asocia al personaje literario que encarnan el conde Drácula y lord Ruthven sea el roedor volador al que llamamos vampiro, que aunque sea un chupa-sangre más o menos digno, tiene una imagen muy parecida al miserable murciélago come-frutas. Si me preguntan, creo que al única asociación coherente de los personajes literarios citados, en el margen de lo humano y lo sobrenatural, es el lobo. Pero ya Hollywood se aprovechó de la cercanía entre el licántropo y le vampiro para crear un nuevo estereotipo que imprimir sobre franelas y cachuchas: el del hombre lobo. Así, parece que tenemos que conformarnos con masticar aquellas ideas prefabricadas y asumir que, con toda su majestuosidad y su relación con la nobleza, este par de personajes, cuando desaparecen es porque se convierten en ese chiste con alas que atraviesa la noche.

sábado, 28 de enero de 2012

Editar y navegar en EEUU

Llama la atención que en el esquema editorial estadounidense lo que menos interesa es la literatura. A esta conclusión llega cualquiera que se pasea por la lista de materias que abarca cualquiera de los dos Master (M.A) en Edición más prestigiosos de ese país: el de la Universidad de Columbia y el de la de Nueva York. En ninguna de las dos se discute sobre géneros literarios; ni tan siquiera sobre las posibilidades mercantiles de las novelas, los cuentos o los ensayos.