lunes, 11 de julio de 2011

Película

Pensó en que podían invitarla al cine, que era lo mejor porque no quería hablar de lo que pasaba. La relación se les estaba desmoronando encima y él la invitaba a ver un ciclo de Woody Allen. Qué ironía. La realidad era peor, como una película mal actuada apenas dos borrachos tratando de transformar sus frustraciones en la compañía transitoria de otro cuerpo, aunque no recordasen bien el nombre del otro. Tenían la mitad de sus vidas juntos y no estaban interesados en confesarse que no estaban interesados en el otro.