jueves, 8 de mayo de 2014

Epulón de papel


Con dos círculos unidos en una tangente, la maestra dibujó sobre el pizarrón un hombre gordo, con dos puntitos de ojos mirando hacia el cielo y abriendo su bocaza, que era una pequeña elipse en la punta del círculo más pequeño.
Arriba dibujó una sucesión de semicírculos que imitaban las versiones más simples de las nubes y sobre éstas pintó a un hombre sentado y otro parado. Como la pizarra no era tan grande, solo pudo llegar a completar las dos imágenes humanas hasta las caderas. Estaban vestidos con las túnicas de los protagonistas de los evangelios.
Luego nos explicó la parábola del rico Epulón y del pobre Lázaro, cuya enseñanza moral radica en que se castigó con los tormentos del infierno a Epulón, “un hombre rico que hacía “cada día banquete con esplendidez”, (Lucas 16, 19-31) y se premia con el cielo al mendigo Lázaro que vivía “echado a la puerta de aquel, lleno de llagas, y ansiaba saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico”. Cuando Epulón pidió a Abraham que Lázaro mojara sus labios con agua para refrescar el calor de infierno, este se negó: “acuérdate de que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro, males; pero ahora este es consolado aquí, y tú atormentado”.
Como tengo vocación de gordita, la imagen del hombre que no podía ni comer migajas siempre me mortificó, pero no había vuelto a pensar en ello hasta que leí que la Asamblea Nacional aprobó un crédito adicional de 118.394.640,06 dólares para el Complejo Editorial Alfredo Maneiro (CEAM), que imprime periódicos oficialistas como El Correo del Orinoco y Ciudad Caracas, entre otros.
La cantidad autorizada por la AN es diez millones de dólares más que el total de las divisas aprobadas por Cadivi en 2013 para la importación de papel. No me queda claro si esto es un aporte extraordinario o es la totalidad del presupuesto del organismo que en febrero fue adscrito al Despacho de la Presidencia –por lo cual importa papel periódico a precios preferenciales– y al mismo que en octubre de 2013 le fueron asignados 22.533.313 bolívares.
El CEAM parece llamado a ser el “policía bueno” –¿el centurión que reparte las migajas de la mesa de Epulón?– de la crisis de papel, pues recientemente, auxilió a media centena de diarios de provincia, como resultado de las negociaciones con la Cámara de Periódicos Regionales. Enhorabuena
 Ahora, yo me pregunto: ¿no era más fácil y barato terminar de asignar los dólares aprobados por Cadivi en 2013?
Me parece que estamos ante un nuevo esquema de dominación financiera de las empresas editoriales privadas. No en balde, el decreto 766 de la Gaceta Oficial número 40.346, que oficializa la vinculación del CEAM con el despacho presidencial, señala que la resolución busca “propulsar la transformación del sistema económico “ hacia el socialismo bolivariano –sea lo que sea que esto quiere decir–, “acelerar la recuperación de la economía nacional, por lo cual se trata de incrementar la capacidad de la producción nacional” y la “distribución de bienes culturales a nivel nacional [sic.] y en particular el aumento de la producción de libros y revistas”.
El martes, el diputado del Psuv por el estado Anzoátegui, Earle Herrera hizo hincapié en que en el CEAM también “se imprimen 20 millones de libros, para acabar con el monopolio privado del sector”.
 Las ideas de Herrera y los deseos expresados por el Presidente “con el supremo compromiso y voluntad de lograr la mayor eficacia política” en la Gaceta Oficial son (cuando menos) cándidos, pues Cifras del Centro Nacional del Libro indican que los venezolanos no leen la producción editorial patrocinada por el Estado. En la Encuestadel Comportamiento Lector, Acceso al Libro y la Lectura en Venezuela, publicada en 2012, un 81,2% de los encuestados declaró no haber recibido nunca un libro del Estado –lo que incluye textos editados por Monte Ávila, El Perro y la Rana, la Fundación Ayacucho–. Es decir, los libros que ya se encuentran circulando por el país de las editoriales estatales no reciben atención de los lectores. ¿No es más útil y económico fortalecer los planes de lectura? ¿Dotar a las bibliotecas?
Como nada es casual en política, no creo en la candidez de ningún gobierno. Y pienso que la asignación al CEAM es una estrategia para organizar la dotación de los diarios de provincia y algunos otros de tirajes limitados en el país, pero no es una ayuda ni para el sector editorial ni para los lectores. En el caso de la supuesta edición de 20 millones de libros –¿quiénes escriben estos títulos?, ¿quiénes los corrigen?, ¿quiénes los editan?, ¿cuál es el aporte que estos hacen a la discusión intelectual del país?–, no se trata de un complicado esquema para ideologizar a los lectores como algunos paranoicos piensan, ya hace años que pasamos ese puno en la Revolución Bolivariana, creo que se trata de construir una cortina de papel para cubrir que el impacto que las dificultades para adquirir divisas están teniendo sobre los precios de los libros es, en última instancia, culpa de las torpes políticas culturales y financieras del chavismo.
De ese banquete de papel los diarios de provincia están recibiendo las migajas que caen de la mesa de Epulón, para que luego, cuando vengan los calorones del infierno, no venga nadie a decir que no se hizo nada para ayudar a la empresa privada o que este gobierno es –¡Ave María Purísima!– antiintelectual.







martes, 29 de abril de 2014

Una reflexión optimista por el día mundial del libro

Dice el lugar común que la esperanza es lo último que se pierde.
Ahora que a la obligación de las editoriales a pedir un certificado de insuficiencia o de no producción nacional ante el Ministerio de Comercio para conseguir dólares Cadivi se le suma la imposibilidad de las imprentas para obtener papel, el sector vive su amenaza más grande: que debido al incremento colosal y súbito del precio de los libros –en 6 meses ha subido en 50%–, se revierta el gran logro de la literatura nacional en las dos décadas más recientes: sumar lectores.
Habrá quienes que tachen de optimista, pero resulta que obsesionados con los asuntos más urgentes de nuestra crisis política y financiera, los venezolanos hemos dejado de leer las buenas noticias. En 2012, la Encuesta del Comportamiento Lector, Acceso al Libro y la Lectura en Venezuela, publicada por el Centro Nacional del Libro revelaba que 82,5% de los consultados dijo leer algún tipo de publicación y 50,2% señaló su preferencia por los libros. El estudio concluye que en el país se leen anualmente entre 2 y 4 libros per cápita, lo cual, contrastado con datos del estudio del Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe, titulado Comportamiento del Lector y Hábitos de Lectura: una Comparación de Resultados en AlgunosPaíses de América Latina, coloca a Venezuela por encima de Colombia y México, naciones donde se leen 2,2 y 2,9 publicaciones promedio al año, y la equipara con las cifras de Brasil.
Si en Venezuela las cifras de adquisición de publicaciones son comparables a las otros países con tradiciones literarias más fuertes, como Colombia y México, qué duda cabe que cuando la tormenta política pase y la situación económica se estabilice podamos ver también nuestra tradición literaria fortalecida por la cantidad de personas interesadas en leer-se.


miércoles, 23 de abril de 2014

Lengua Padre

¿Por qué aún la llaman Lengua Madre si en el siglo XX la psicología se afanó en probar que el mundo del lenguaje, que pertenece justamente al territorio de lo paterno, conecta el territorio de nuestra imaginación e individualidad con el mundo simbólico de la realidad social? El psicólogo francés Jean Jacques Lacan, refiriéndose a la función religiosa de la figura paterna – el “Padre”, con mayúscula, escribirá a veces– dice que el padre no tiene nombre propio, pues no es una figura sino una “función”. Es decir: que tiene un papel relacional en las comunidades humanas. Así, la madre es la encargada de colocar al ser humano sobre el mundo, pero es el padre quien lo conecta a la sociedad.
Como muestra yo misma. Hablo castellano porque mi madre me trajo al mundo en este país caribeño de mis pesares, pero adoro mi lengua madre porque mi papá me enseñó a recitar con los versos en los cuales Federico García Lorca cantaba el luto de su pasión prohibida.
Últimamente a mi padre le había dado por volver a la literatura española clásica. También la había cogido con exigirle a la gente que le hablara en castellano, él que tan orgulloso estaba de poderse expresar en varios idiomas. Se había convertido en un padre de su lengua madre.
Montenegro, una de las Comedias Bárbaras de Ramón del Valle Inclán, fue la ultima obra de teatro que vimos juntos, tres semanas antes de su inesperada muerte. La pasaban en el Centro Dramático Nacional de Madrid, ciudad a la que mi padre había vuelto porque empeñado en comprender mi obsesión por la escritura aprendió que la capital de aquella España de la cual él se había alejado era la patria del castellano. (Patria, del latín “patrĭa”, familia o clan; “patris”, tierra paterna; “pater”, padre.) Así era mi padre: todo quería conocerlo, todo quería “aprehenderlo”. Quizá fue por esto en el sueño que tuve dos semanas después de su muerte él se despedía de mi sobre la Gran Vía.
El esperpento del dramaturgo que falleció el mismo año que explotó la guerra civil española contaba el viaje expiatorio de un hombre que luego de ejercer todas las acciones de la abyección experimenta la redención a partir de su inmolación junto a una comunidad de mendigos. Sus hijos, más pendientes de la parte que le toca a cada quien de su herencia que de llorar su pérdida, se deshacen en batallas fraticidas. Luego de innumerables vejaciones y de profanar la tumba de Montenegro, su propia ignominia los sorprende y la obra cierra con una amarga reflexión: “¡Malditos estamos! Y metidos en un pleito para veinte años”. Con esta frase, Valle Inclán anuncia la entrada del siglo XX, tiempo en el cual se supone que la Modernidad ha logrado la madurez del espíritu occidental y también ha “matado al padre”, para usar la frase que en Sigmund Freud es la metáfora del paso a la adultez.

Aquella noche papá y yo aplaudimos complacidos. No solo la puesta en escena y las actuaciones habían sido impecables. Habíamos reconocido nuestro propio pesimismo. Así era para nosotros el mundo: una comunidad de huérfanos.

lunes, 31 de marzo de 2014

Paz en la vida

Hoy que se cumplen 100 años del nacimiento de Octavio Paz pienso en un “Ejercicio preparatorio” que está en su poemario Árbol adentro (1987). No es solo porque me recuerda a los “ejercicios narrativos” de José Balza que también designan como borradores en proceso a trabajos terminados, sino porque allí están los que considero sus frases más angustiadas.
Primero:
            Me confundo
con el aire que anda por el pasillo.
El aire sin cara, sin nombre”

Y luego:

            Me arrepiento:
no quiero muerte de fuera,
quiero morir sabiendo que muero.
(…)
“Sin nombre, sin cara:
la muerte que yo quiero
lleva mi nombre,
            tiene mi cara.
Es mi espejo y es mi sombra,
La voz sin sonido que dice mi nombre,
La oreja que escucha cuando callo,
La pared impalpable que me cierra el paso,
El piso que de pronto se abre,
Es mi creación y soy su criatura.”

Qué ironía pensar en la muerte cuando se conmemora un siglo que Paz se asomó a la vida. Pero ya se sabe que existir no es si no eso: un tiempo finito.


lunes, 24 de marzo de 2014

Variaciones sobre Serres

En Variaciones sobre el cuerpo Michel Serres se refiere a las maneras en las cuales el desarrollo científico y el intelecto –lo social y lo íntimo, digamos– imitan el cuerpo, “La inteligencia humana se distingue de lo artificial por el cuerpo, solamente por el cuerpo” (página 38), escribe el autor francés nacido en 1930 como abreboca al libro en el que explora, a partir de cuatro perspectivas, lo que llama “el envoltorio” de lo humano. En su primera figuración se refiere a las intersecciones entre el cuerpo animal y el humano, en la segunda al desarrollo de las capacidades físicas de los individuos y, en la tercera y cuarta explora la relación entre la mente y el cuerpo así como entre el cuerpo, la naturaleza y el mundo técnico. “Esos aparatos externalizados, en suma, producen una historia que yo llamo evolución exo-darwiniana, como si el propio darwinismo saliera poco a poco de nosotros , como si la evolución percolara entre esos objetos. En cuanto a la bestia, ella permanece en esa fortaleza cerrada, cuyos muros de bestialidad le impiden liberarse de sus montajes adquiridos o instintivos”, (111) Debo confesar que lo más claro del libro es “Una entrevista posible sobre las potencias del cuerpo” hecha por Roberto Leo Butinof, Adrián Cangi y Ariel Pannisi en 2009 que cierra el volumen de 136 páginas. Lástima que la introducción, firmada por el mismo Cangi fracasara en dar una buena aproximación a las razones por las que Serres se dedicara escribir este ensayo y apenas se limitara a resumir las ideas que el lector hallará en las páginas siguientes expresadas con mayor detenimiento.

jueves, 20 de marzo de 2014

La vida de Alice Munro

Heredera de lo mejor del contenido de las novelas de Virginia Woolf y del estilo llano y profundo de la narrativa de Antón Chéjov, la canadiense Alice Munro demuestra con La vida de las mujeres las numerosas dificultades que deben superar ellas para lograr su autonomía dentro de la sociedad. En su única novela publicada hasta la fecha, la joven Del Jordan relata su vida en Jubilee mientras se hace adulta y comprende que, en el entorno el cual vivía, madurar  significaba escoger entre la mediocridad de la vida con esposo e hijos –“Todo lo que las mujeres han tenido hasta ahora ha sido su relación con los hombres”, le advierte la madre en el capítulo que da nombre al libro– y una existencia como la de ellos, quienes “podían salir y vivir toda clase de experiencias, desechar lo que no querían y volver orgullosos”. Pronto Del se da cuenta que bajo el peso de las expectativas que la madre tenía con su vida –básicamente que fuera a la universidad y huyera del destino de amas de casa que le tocaba a las chicas del pueblo–, se encuentra la enseñanza central de la liberación de la mujer: la necesidad de amor propio. Pero la ganadora del Premio Nóbel de Literatura en 2013 construye un tropo adicional, uno donde revela su genialidad en la creación de personajes: con todo lo vanguardista para su entorno pueblerino que demostraba ser la madre, su visión de las mujeres era limitada a la condición de ser vulnerables y en eso no se diferenciaba de los habitantes de su comunidad. Es esa vulnerabilidad que Del convierte en su antagonista. Y, al final de la novela, cuando emerge como una mujer con amor propio, se ha convertido también en dueña de su destino.

domingo, 16 de marzo de 2014

Ordenar y escribir


Pienso que escribir es ordenar el caos. Separar, nombrar y organizar los sentimientos para luego construir un esquema que permita entenderlos, de la misma manera que hace un entomólogo a los mosquitos disecados con los que trabaja. El conocimiento y, por tanto, la escritura apenas se trata de transformar el desorden orgánico en una estructura inorgánica eficiente. Darles sentido en el ineludible arreglo que es el mundo. Sistematizar las aprehensiones íntimas con el objeto de hacer que los otros puedan entenderlas.
Todo para luego desordenarlo de nuevo, esta vez en nombre de la estética.