sábado, 29 de enero de 2011

El cine Paris

Una auténtica joya arquitectónica que le quedó en herencia a Nueva York—“ombligo del mundo”, como reza el estribillo de Jorge Volpi— esta sala de cine –porque literalmente es un teatro para una sola sala—tiene la particularidad de ser un enclave de los años veinte en plena Quinta Avenida de Manhattan. Esto también revela la insólita particularidad que tiene la cultura francesa de representar la década de los años veinte, incluso un siglo después de esa fecha. Para los neoyorquinos –por el resto de los habitantes de Estados Unidos no me responsabilizo, aunque bien sabemos que en esta península lo que menso habitan son gringos— es como si Francia se hubiera quedado detenida en lo más arcaico del siglo pasado. Condenada, ante los ojos de este lado del mundo, a mantenerse alejada del presente. Aunque el ejemplo quizá sea exagerado, me parce que es muya apropósito para comenzar a pensar en la diferencia entre tipo y estereotipo.